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Las nuevas tecnologías : Impactos sociales y ecológicos (por Richard Maxwell & Toby Miller)

Fotografía : Michael Ciaglo
Traducción de un articulo originalmente publicado en ingles en el sitio británico del The Guardian, el 27 de febrero del 2013.

De las montañas de desechos electrónicos a los conflictos relacionados con los minerales, la tecnología digital tiene una poderoso impacto social y medioambiental – ¿Los medios de comunicación podrían ser los verdaderos enemigos de la sustentabilidad?

El legado de los viejos aparatos: obreros emigrantes desmontan ordenadores desechados, que fueron abandonados en la calle en Guiyu, China. Fotografía: Jim Puckett/AP

Nosotros necesitamos de metáforas para poder imaginar una concepción y una regulación más ecológica de las tecnologías numéricas.

Las metáforas existentes son ligeras, banales – y engañosas : nos conectamos “virtualmente” ; pedimos “ser amigos” de extranjeros ; computamos en una “cloud”  (“nube”) ; hacemos llamadas con “móviles” ; miramos programas y películas en “streaming”, y “twiteamos” mensajes por vía de unas “torres/granjas de servidores”.

Tales figuras de discurso nos han insidiosamente empujado a creer que la nueva economía, tan pregonada durante una década y media – es un mundo limpio “post-chimenea”, muy alejado de la revolución industrial que creó el “País Negro” de los Midlands Occidentales con sus gorros de paño.

La nueva economía es el motor de un nuevo siglo evolucionando rápidamente y confiando en su capacidad de interrumpir y reorganizar. Abandona a su paso tecnologías pretendidamente obsoletas, puesto que los medios de comunicación de mediana edad representan una amenaza para las más nuevas (esos diarios que dejan machas de tinta en sus dedos), o los medios medievales (el aparato de televisión en la esquina de la sala de estar).

Esta también hace pasar como anacrónica la militancia industrial que caracterizaba al Reino Unido de los años 1970 y 80. La naturaleza misma parece obsoleta. Los intentos por reequilibrar la economía entre las industrias del sector primario, secundario y terciario han sido infructuosos y poco entusiastas. El sector de los servicios vuelve a surgir de forma retórica y económica.

Pero las insinuaciones de que vivimos en un mundo desmaterializado no son sólo exageradas; sino que están causando mas daños que bien. La“cloud” (“nube”) de una persona es la contaminación de otra, y el “móvil” de uno es la esclavitud del otro. De los desechos electrónicos a los minerales conflictivos, los nuevos medios de comunicación dejan una huella imborrable en los cuerpos y en la Tierra que habitan.

Agbogbloshie en la ciudad de Accra, Ghana. (Recomendamos leer más sobre este enorme vertedero electrónico)

¿Qué clase de metáforas podrían ilustrar a este nuevo mundo? Desde el inicio de la imprenta, los medios de comunicación han tenido un dramático y consistente impacto en nuestro planeta. Herman Melville describió los procesos químicos involucrados en la producción de la tela y del papel en el siglo XIX. Las mujeres se ocupaban de los productos químicos de blanqueamiento, despulpado y de la transformación de harapos de lino y de lana “hasta reducirlos en fibra”. Trabajaban en tiendas de segunda mano en donde “el aire estaba repleto de finas partículas toxicas que flotaban por doquier, sutilmente, como motas de polvo brillando en un rayo de sol, y que terminaban en los pulmones”

¿Y el cinema? En su apogeo, el Kodak Park de Rochester en New York producía anualmente 250.000 kilómetros de filme, succionando cada día más de 45 millones de litros de agua del lago Ontario y escupiendo basura y efluentes químicos en el río Genesee. En el año 2000, la compañía era la primera fuente de agentes patógenos en el estado de New York.

¿Y qué hay de las televisiones? Según algunas estimaciones, estas son los bienes manufacturados más difíciles de reciclar. E incluso desde la transición al entorno digital comenzado hace algunos años, cientos de millones de televisores han hecho su viaje al hemisferio sur del globo, desechados desde los confortables suburbios de Londres o Montreal para contaminar los sistemas de residuos de otros, mientras que son remplazados por nuevas versiones mejoradas muy tranquilamente. Adios-adios a la pantalla catódica y buenos días a la pantalla plana.

Pero el plato fuerte viene de los medios de comunicación aún más nuevos, trátese de laptops (computadoras/ordenadores portátiles), consolas, teléfonos o tabletas. Su impacto sobre los obreros y nuestra Tierra es atroz y empeora. Las benévolas figuras retóricas asociadas a estas tecnologías son un contrapunto irónico y engañoso en la manera en que rehacen el mundo material.

Sangrampur en el Nordeste de la India.

La Asociación de Consumidores Electrónicos en las Vegas – cubierta amorosamente por The Guardian – se jactó de los 204 billones de dolares estadounidenses gastados en artefactos en el 2012, y pronosticaba todavia 9 billones suplementarios este año.

Mientras tanto, la “TV Bureau” (“oficina de TV”) calificaba de “Gran Circulo del Consumerismo Moderno” a la propensión de los espectadores de buscar bienes en sus tabletas al mismo tiempo que miran las publicidades para esos mismos productos en la televisión.

El costo de todo este divertimiento, y no se trata solamente del precio de las cosas que compras, está indexado a los desechos electrónicos (E-desechos) que produce.

Según la La Organizacion Mundial del Trabajo, 80% de los E-desechos “terminan siendo enviados (a menudo ilegalmente) a los países en desarrollo para ser reciclados por cientos de miles de trabajadores informales”, con “implicaciones negativas en términos de salud y medioambiente”.

Los vertederos de E-desechos proliferan, con terribles consecuencias para la salud publica. Y los ropavejeros que se encargan de tales reciclajes informales, y cuyo nombre se inspira del de las mujeres del tiempo de Melville, son rutinariamente acecinados.

En resumen, el “Gran Circulo del Consumerismo Moderno” es una sórdida metáfora, tan engañosamente cruel que la de la “cloud” (“nube”) y de la totalidad del léxico virtual de los aparatos de la nueva economía Orwelliana.

Obreros en India tratan los desechos electronicos provenientes de los paises occidentales.

Afortunadamente, investigadores trabajando sobre los principales basureros electronicos del mundo – China, Brasil, India, Nigeria, México – están en la brecha, alertándonos sobre las consecuencias de esta orgía de comunicaciones. Y movimientos sociales al rededor del mundo protestan contra los horrores medioambientales y sociales que perpetramos.

Actualmente, mientras que vaciamos los estantes de revistas, desechamos nuestros teléfonos obsoletos, deseamos tabletas nuevas y engullimos nuestras actualizaciones cotidianas, nuestro placer se funda en la explotación y la destrucción del medioambiente y de los trabajadores en una forma insidiosa, que disimulan las nubes de la bienaventuranza electrónica.

Toby Miller & Richard Maxwell

Toby Miller es profesor de Industrias Culturales en la City University de Londres y Richard Maxwell es profesor y catedratico de estudios mediaticos en el Queens College en la City University de New York.


Traducción: Santiago Perales

Edición: Colectivo LE PARTAGE

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