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Las ilusiones verdes & el arte de plantearse las preguntas equivocadas (por Steven Horn)

Artí­culo redac­tado por Steven Horn y publi­cado origi­nal­mente en Ingles en el sitio TruthOut.


Cada día, las noti­cias acerca del cambio climá­tico y los daños que comporta empeo­ran más y más. Para muchos ambien­ta­lis­tas, la respuesta es simple: un cambio de energía. Es decir, pasar de los combus­tibles fósiles a las energías alter­na­ti­vas limpias, verdes y reno­vables. Ciuda­da­nos invo­lu­cra­dos bien inten­cio­nado y acti­vis­tas subie­ron a este tren en marcha.

El problema con esta solu­ción simplista es que : las cosas no son tan simples como pare­cen, y “de hecho, no existe tal cosa gratui­ta­mente” en térmi­nos de consumo y de produc­ción ener­gé­tica. Además, lo que se nos vende muy a menudo etique­tado como “verde” y “limpio” no es en reali­dad ninguno de los dos. Aunado a estas inco­mo­das verdades llega un libro opor­tuno y provo­ca­dor, del que quizá no muchos han escu­chado hablar, se inti­tula Green Illu­sions: The Dirty Secrets of Clean Energy and the Future of Envi­ron­men­ta­lism (“Las Ilusiones Verdes: Los turbios secre­tos de la energía limpia y el futuro del ambien­ta­lismo), escrito por Ozzie Zehner.

Como escribe Zehner desde las prime­ras pági­nas, “cier­ta­mente no es un libro a favor de las alter­na­ti­vas ener­gé­ti­cas. Tampoco es un libro contra de estas. De echo, no vamos a hablar haciendo uso de térmi­nos simplis­tas de por o de contra, de la izquierda y la dere­cha, el bien y el mal … Bási­ca­mente, es un libro de contrastes”. El libro expone algu­nas de las “sombrías” caras del frenesí de las energías limpias, y de esta manera atenúa el frenesí entono a ellas.

Habiendo leído recien­te­mente el libro, decidí ponerme en contacto con Ozzie y plan­tearle las siguientes cues­tiones. A conti­nua­ción mostra­mos una trans­crip­ción de nues­tra conver­sa­ción por correo elec­tró­nico, que se exten­dió durante los últi­mos meses.

Steve Horn para TruthOut: ¿Si debie­ras expli­car breve­mente a alguien acerca de lo que está mal en el movi­miento ambien­ta­lista esta­dou­ni­dense actual­mente, que dirías y por qué?

Ozzie Zehner: Yo diría que el movi­miento ambien­ta­lista se relegó a sí mismo al nivel de porrista y majo­rette y que ya es hora de alejarse de esta farsa. Encuen­tro un entu­siasmo sin límite con respecto a la crea­ción de cambio posi­tivo cuando dialogo con grupos abien­ta­lis­tas. Desgra­cia­da­mente, el movi­miento ambien­ta­lista mains­tream [NdT; “conven­cio­nal” o de la “corriente domi­nante”] cana­liza esta energía hacia prio­ri­dades cada vez más corpo­ra­tis­tas y “produc­ti­vis­tas”.

Ahora, lo admito, es difí­cil decir que jamás hemos tenido un movi­miento ambien­ta­lista verda­de­ra­mente trans­for­ma­dor, pero si vamos 50 años atrás, los acti­vis­tas esta­ban en un camino mucho mejor. Los ambien­ta­lis­tas  más pree­mi­nentes vivían modes­ta­mente, desa­fiando las supo­si­ciones econó­mi­cas domi­nantes, e imagi­nando estra­te­gias soste­nibles para la pros­pe­ri­dad humana que esta­ban más en adecua­ción con la parte no humana del planeta. Esta humil­dad ha sido amplia­mente corroída.

Le livre en question

“Green Illu­sions” (“Las Ilusiones Verdes”), el libro de Ozzie Zehner.

El movi­miento ambien­ta­lista moderno se recon­vir­tió para volverse una sucur­sal para empre­sas made­re­ras, compañías ener­gé­ti­cas y auto­mo­vilís­ti­cas. Hoy, prin­ci­pal­mente, es una plata­forma de medios de comu­ni­ca­ción sociales para el consu­mismo, el creci­miento y la produc­ción ener­gé­tica – un provee­dor de ilusiones verdes insti­tu­cio­na­li­zado. Si buscas prue­bas, solo tienes que ir  a cualquier congre­ga­ción climá­tica y veras todo un montón de pues­tos de produc­tos verdes, de empleos verdes y de energías verdes. Éstos no servirán para nada en la reso­lu­ción de la crisis que atra­ve­sa­mos, que no es una crisis de energía sino más bien de consumo.

¿Podrá la energía solar/eólica reem­pla­zar algún día a los combus­tibles fósiles, o es esta la forma equi­vo­cada de abor­dar la conver­sa­ción sobre el clima/energía? ¿Si así fuera, entonces cuáles son las formas correc­tas de abor­darla, y qué se puede hacer para salvar lo que parece ser cada vez más un horrible y desen­fre­nado cambio climá­tico?

Ozzie Zehner : Existe la impre­sión de que tene­mos elec­ción entre combus­tibles fósiles y tecno­logías ener­gé­ti­cas limpias como los paneles solares y las eóli­cas. Esta elec­ción es una ilusión. Las tecno­logías alter­na­ti­vas depen­den de los combus­tibles fósiles en todas las fases de produc­ción. Las tecno­logías alter­na­ti­vas depen­den de los combus­tibles fósiles en el momento de las opera­ciones de extrac­ción, en las plan­tas de fabri­ca­ción, para la insta­la­ción, el mante­ni­miento y su desman­te­la­miento. Además, a causa de la irre­gu­la­ri­dad de produc­ción de los paneles solares y de la energía eólica, estas tecno­logías requie­ren al mismo tiempo de centrales opera­cio­nales que funcio­nan por medio de combus­tibles fósiles sin inter­rup­ción. Y algo aún más signi­fi­ca­tivo, el finan­cia­miento de las energías alter­na­ti­vas depende del tipo de creci­miento que es impul­sado por los combus­tibles fósiles.

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Por ejem­plo, tome­mos el nuevo Trust Fund (Energy Secu­rity Trust) (“Fondos fidu­cia­rios para la segu­ri­dad ener­gé­tica”) de Obama. Este pretende exten­der las opera­ciones de perfo­ra­ción petrolí­fe­ras mar aden­tro, con el fin de propor­cio­nar un impuesto de base para las tecno­logías ener­gé­ti­cas alter­na­ti­vas, que a su vez se trans­for­mará en creci­miento econó­mico. La ironía de la propuesta presi­den­cial, es que expone la forma en que las tecno­logías alter­na­ti­vas depen­den de los acuer­dos econó­mi­cos, los cuales depen­den de los combus­tibles fósiles. Y si funcio­nan como previsto, estas tecno­logías ener­gé­ti­cas engen­drarán el tipo de creci­miento que hará aumen­tar la presión sobre las extrac­ciones y la utili­za­ción de los combus­tibles fósiles por mucho tiempo.

Hay un malen­ten­dido que hace pensar que en cuanto hayan despe­gado las tecno­logías ener­gé­ti­cas alter­na­ti­vas, estas podrán volar por sí mismas. Pero las tecno­logías ener­gé­ti­cas alter­na­ti­vas se las entiende mejor como un subpro­ducto de los combus­tibles fósiles. Parti­cu­lar­mente es más caro construir una turbina eólica hoy, que hace una década. Los biocom­bu­sibles depen­den de los ferti­li­zantes peroquí­mi­cos y de una agri­cul­tura de gran consumo ener­gé­tico. Y a pesar de que las subven­ciones permi­ten una aparente baja rápida en los costes de produc­ción de la tecno­logía solar, los prin­ci­pales gastos de un sistema de energía solar, consis­ten en su insta­la­ción, limpieza, repa­ra­ciones, asegu­ra­ción, entre otros costes ” low-tech ” (“de baja tecno­logía”), según la base de datos más impor­tante de Cali­for­nia.

Los costes eleva­dos auna­dos a las tecno­logías solar y eólica, expo­nen a los combus­tibles fósiles que yacen escon­di­dos detrás del telón. Si verda­de­ra­mente quere­mos abor­dar el cambio climá­tico y a las nume­ro­sas conse­cuen­cias de la produc­ción ener­gé­tica, nada indica que costes ener­gé­ti­cos más bajos y el creci­miento, estén en la direc­ción correcta. La solu­ción es explí­cita y sencilla real­mente. Con el paso del tiempo, debe­mos redu­cir enor­me­mente tanto el consumo como el número de perso­nas que consu­men.

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¿Men­cio­nas las pala­bras “produc­ti­vista” y “corpo­ra­tista” a la vez aquí y en tu libro. ¿Quiere decir “neoli­be­ral” con eso? ¿El problema del movi­miento ambien­ta­lista actual, llamé­moslo así, comprende poco los funda­men­tos del orden socioe­conó­mico actual?

Ozzie Zehner : El neoli­be­ra­lismo, la idea que los merca­dos desen­fre­na­dos de recur­sos priva­ti­za­dos conduce a la pros­pe­ri­dad, es sólo un acuerdo humano que se concibe bajo la égida más ancha del produc­ti­vismo. Es tenta­dor concen­trarse simple­mente en la crítica a los merca­dos y de la acumu­la­ción de las rique­zas.

Hay muchas injus­ti­cias en esa esfera, sin duda. Pero podría­mos también hablar de la procrea­ción humana, la ética del trabajo, la produc­ción de energía alter­na­tiva, o multi­tud de otros propó­si­tos produc­ti­vis­tas. Dentro de estas narra­ti­vas se aborda un tema común – que aquello que es produ­cido es bueno, y quienes lo produ­cen deberían ser recom­pen­sa­dos. Esto crea proble­mas en un planeta finito, por decirlo suave­mente.

Nues­tro planeta tiene recur­sos limi­ta­dos y una capa­ci­dad limi­tada para asimi­lar los impac­tos de las acti­vi­dades huma­nas. Desa­fiar al modelo neoli­be­ral domi­nante puede ayudar a repar­tir justa­mente tales recur­sos y ries­gos. Sin embargo, las preca­rias histo­rias entorno al creci­miento y el produc­ti­vismo son más grandes que el sólo neoli­be­ra­lismo o el capi­ta­lismo.

Los Libe­rales y el Tea Party Move­ment (NdT: a veces tradu­cido como Partido del Té) suscri­ben a la menta­li­dad del libre creci­miento, pero también lo hacen los Demó­cra­tas y los Repu­bli­ca­nos. Incluso los Verdes y los Socia­lis­tas no están inmunes al seduc­tor lenguaje del produc­ti­vismo. Sé de un candi­dato polí­tico en los Estado Unidos que hizo campaña sobre el tema de una ralen­ti­zación de la máquina solo para poder preser­var la pros­pe­ri­dad a largo plazo: Dave Gard­ner, quién se postuló a la alcaldía de Colo­rado Springs y diri­gió una pelí­cula titu­lada Grow­th­bus­ters.

Hemos visto al creci­miento mate­rial y a la pros­pe­ri­dad cami­nando de la mano por tanto tiempo, que no sabe­mos cómo son sepa­ra­da­mente. Eso tendrá que cambiar. Quizá tendre­mos que reorien­tar, o al menos reor­ga­ni­zar, nues­tras incli­na­ciones produc­ti­vis­tas hoy. De lo contra­rio, la madre natu­ra­leza podría forzar­nos a vernos­las con nues­tros insus­ten­tables siste­mas de creen­cias, en una forma menos agra­dable.

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Guy McPher­son utiliza el termino “fossil fuel deri­va­tives” (“deri­va­dos de los combus­tibles forsiles”), que encaja con tu análi­sis. ¿Es esa la mejor manera de enmar­car el debate: combus­tibles fósiles VS deri­va­dos de los combus­tibles fósiles? ¿Entonces no exis­ten las “energías limpias”, cierto? ¿Hay alguna fuente de energía “mila­grosa”, o la “solu­ción mila­grosa” consis­tiría en crear un mundo dife­rente?

Ozzie Zehner: La solu­ción mila­grosa sería la de imagi­nar un asen­ta­miento pros­pero, aunque menos impor­tante y menos consu­mista. En el sistema ener­gé­tico moderno, las energías alter­na­ti­vas son sólo formas alter­na­ti­vas para quemar combus­tibles fósiles, que impli­can efec­tos secun­da­rios alter­na­ti­vos y sus limi­ta­ciones. Me gustaría que no fuera así, pero ahí es donde llevan las prue­bas.

Dado que el aire y la luz solar son gratui­tos, ¿porqué las energías eólica y la solar son tan caras? Estas deberían ser muy bara­tas – mucho más bara­tas que los combus­tibles fósiles.

Pero no son bara­tas en abso­luto. Aún con subven­ciones masi­vas, se obser­van firmas yéndose a la bancar­rota inten­tando vender­las o entrar en ese mercado. Y ense­guida todavía tene­mos que evaluar el costo por la construc­ción de las baterías, de las centrales eléc­tri­cas redun­dantes y otras infrae­struc­tu­ras que surgen gracias a su produc­ción ener­gé­tica inter­mi­tente y de baja cali­dad. Final­mente, debe­mos consi­de­rar el extrac­ti­vismo, los proble­mas de salud, de conta­mi­na­ción y de dese­chos de las tecno­logías “reno­vables”. Por ejem­plo, actual­mente esta­mos apren­diendo que la indus­tria de paneles solares es uno de los más viru­len­tos emisores (en creci­miento acele­rado) de gases a efecto inver­na­dero, como el hexa­fluo­ruro de azufre, que tiene un poten­cial de calen­ta­miento que es 23.000 veces super­ior que el CO2, según el Panel Inter­gu­ber­na­men­tal del Cambio Climá­tico (IPCC – Inter­go­vern­men­tal Panel on Climate Change).

Una energía “limpia”, no existe tal cosa, pero consu­mir menos energía, eso si existe. Toda técnica de gene­ra­ción de energía tiene efec­tos secun­da­rios y limi­ta­ciones. La mejor forma de evitar tales conse­cuen­cias nega­ti­vas es de utili­zar menos energía global­mente. Esta estra­te­gia también incluye efec­tos secun­da­rios y limi­ta­ciones, pero al menos estos pueden ser abor­da­dos en el marco de la física sobre un planeta finito.

¿Crees más fuer­te­mente en el punto de vista del “fin del creci­miento”, propu­gnado entre otros por Richard Hein­berg y otros en esta escuela de pensa­miento?

Ozzie Zehner: Nues­tro futuro éxito depen­derá de nues­tra capa­ci­dad para redu­cir la pobla­ción con el paso del tiempo, y simultá­nea­mente redu­cir el consumo per-capita. ¿Cómo logra­mos eso mante­niendo la satis­fac­ción de la vida?

Tal es la cues­tión que Richard Hein­berd, Curtis White, Albert Bart­lett, Paul y Anne Erhlich, Jeff Gibbs y yo, esta­mos plan­teando junto a teóri­cos del movi­miento fran­cés por el decre­ci­miento, entre otros. Desde luego que no tene­mos todas las respues­tas – ni mucho menos. No hay mucho espa­cio para discu­tir este tema dentro del actual movi­miento progre­sista, pero invito a todos a unirse a noso­tros y crear ese espa­cio. El  primer paso es el de desha­cer­nos de esas ilusiones de energías verdes y empe­zar a pensar de forma más critica respecto al creci­miento perpe­tuo. Poste­rior­mente, creo que sere­mos capaces de plan­tear cues­tiones claras y tal vez hasta imagi­nar a qué se parece una civi­li­za­ción [sic] verda­de­ra­mente avan­zada [re-sic].

Y a propó­sito de la biomasa, o el biocarbón, este último habiendo sido prego­nado por algu­nos ambien­ta­lis­tas como una suerte de “oro negro”. ¿Es una solu­ción o sólo se trata de más pólvora mojada?

Ozzie Zehner: Recien­te­mente visité una nueva planta de inci­ne­ra­ción de árboles en el campus de la Univer­si­dad de la Colum­bia Britá­nica. La univer­si­dad se jacta de utili­zar la inci­ne­ra­ción de árboles para alimen­tar en energía a los inefi­cientes edifi­cios de su campus. La prac­tica de la inci­ne­ra­ción de árboles en estos tiem­pos, está cuida­do­sa­mente desi­gnada por un cierto numero de apela­ciones : biomasa, biocarbón, silvi­cul­tura susten­table, tala selec­tiva, gene­ra­ción de calor y energías combi­na­das, entre otras.

Los parti­da­rios de la biomasa en Vancou­ver me dije­ron que sus plan­tas son 1) neutras en emisiones de CO2 y sólo quema­ban dese­chos – dos de los puntos clave para la indus­tria orien­tada hacia la crea­ción de ganan­cias, para conven­cer a los ciuda­da­nos. Pero, al igual que con las otras formas de marke­ting, se dedi­can a una prac­tica de deso­rien­ta­ción.

Basta un minuto para inci­ne­rar un árbol en una planta de biomasa, pero se requie­ren déca­das para hacer crecer uno. Y ¿cómo pueden rena­cer nuevos retoños si son remo­vi­dos los supues­tos mate­riales de “dese­cho” del bosque [NdT: dicho de otro modo, si son reti­ra­dos los tron­cos de los arboles corta­dos y sus resi­duos de forma regu­lar y masiva, se empo­brece enor­me­mente el suelo, lo que es en abso­luto susten­ta­ble…]? Los inves­ti­ga­dores demues­tran que los bosques no vuel­ven a su estado origi­nal volviendo a crecer, eviden­te­mente, y que las plan­tas de biomasa emiten mucho más CO2 que las plan­tas de carbón o de gaz natu­ral.

Si vivié­ra­mos en un planeta infi­nito y tuvié­ra­mos una máquina del tiempo, entonces quizá la biomasa podría ser susten­table. Sin embargo, en nues­tro mundo finito, los bosques son un recurso que está siendo agotado, tal como los combus­tibles fósiles. Y también son nues­tros pulmones. Es por eso que quemar­los es la vía más rápida hacia el colapso de la civi­li­za­ción.

¿Los automó­viles eléc­tri­cos? Les dedi­caste cierto espa­cio en tu libro, expli­cando porqué no eran la solu­ción. ¿Porqué no lo son? Hay dos docu­men­tales cono­ci­dos por el gran publico concluyendo que ellos son la salva­ción.

Ozzie Zehner: Cons­truir una caja metá­lica sobre llan­tas y hacerle recor­rer miles de kiló­me­tros en la auto­ruta requiere de mucha energía. Ningún medio físico permite de evitar este consumo. La compañía de automó­viles eléc­tri­cos no encon­tra­ron el modo de evadir las leyes de la física. Pero han logrado crear y propa­gar la ilusión de haberlo hecho.

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Efec­ti­va­mente, los autos pueden pare­cer limpios, si llevas pues­tas unas anteoje­ras bastante grandes. Y si has leído los informes de la indus­tria, de los grupos polí­ti­cos y de los depar­ta­men­tos univer­si­ta­rios de la UC-Davis, del MIT, Stan­ford o de la Univer­si­dad de Indiana, que están asocia­dos con la indus­tria, es lo que obten­drías – cues­tiones restrin­gi­das que miden datos fácil­mente acce­sibles que pueden ser cuan­ti­fi­ca­dos en un semestre. Por sepa­rado, pueden presen­tar un interés rela­tivo, el problema es que los parti­da­rios del automó­vil eléc­trico ponen a estos estu­dios, más que parciales, como el centro de aten­ción para pintar toda la indus­tria de color verde.

Afor­tu­na­da­mente, tene­mos otro punto de refe­ren­cia a consi­de­rar. Inves­ti­ga­dores de la Acade­mia Nacio­nal de Cien­cias dieron un paso atrás. Hicie­ron busque­das sobre el ciclo completo de un auto­mo­vil elec­trico y compa­ra­ron minu­cio­sa­mente sus impac­tos con los datos epide­mio­lo­gi­cos prove­nientes de cada provin­cia de los Esta­dos Unidos. Concluye­ron que estos simple­mente engen­dra­ban un conjunto de efec­tos secun­da­rios.  Sólo que tales efec­tos secun­da­rios no provie­nen de un tubo de escape, ahí donde esta­mos acos­tum­bra­dos a encon­trar­los.

Por arriba del mercado, una vez tomando en cuenta el conjunto más amplio de daños, los inves­ti­ga­dores no han encon­trado ningún bene­fi­cio en el automó­vil eléc­trico — muy espe­cial­mente aquel­los resul­tando de su fabri­ca­ción. El informe de las Acade­mias Nacio­nales está enveje­ciendo, pero esto es lo mejor que tene­mos hasta ahora porque es completo e inde­pen­diente. Ellas son comi­sio­na­das por el congreso — por lo tanto paga­mos por ello — y son ayuda­das por 100 de los mejores conseje­ros cientí­fi­cos de la nación. Un reporte más reciente de la oficina del congreso llegó a las mismas conclu­siones.

¿Porqué el movi­miento ambien­ta­lista “mains­tream” se dirige en la direc­ción que describes? ¿Es un problema de finan­cia­miento corpo­ra­tivo detrás de los grupos de acti­vis­tas, acom­pañado de un problema de acti­vis­tas bien inten­cio­na­dos que “engul­len la misma píldora”?

Ozzie Zehner: Los grupos ambien­ta­lis­tas mains­tream están inter­cam­biando sus prin­ci­pios por poder a una velo­ci­dad sospe­chosa. Las tecno­logías de las energías alter­na­ti­vas no son las únicas depen­dientes de los combus­tibles fósiles. Los grupos ambien­ta­lis­tas también lo son. Estos depen­den del finan­cia­miento prove­niente del exceso de rique­zas acumu­la­das, como la espuma en la cima de la economía de los combus­tibles fósiles. Pero no se trata sólo de dinero. Exis­ten otras influen­cias.

Los grupos ambien­ta­lis­tas mains­tream pare­cen obse­sio­na­dos por los arti­lu­gios tecnoló­gi­cos y han sucum­bido al pensa­miento mágico que les rodea. Lo último que puedes darle a una creciente pobla­ción de grandes consu­mi­dores es energía más “verde”. Incluso si sólo funcio­nan como publi­ci­dad o anun­cio, quién sabe lo que haría­mos de ello; proba­ble­mente nada bueno para las otras espe­cies del planeta o, en este caso, para la pros­pe­ri­dad humana a largo plazo.

Además del dinero y la magia, encon­tra­mos “efec­tos silo”. O sea, el hecho de plan­tear pregun­tas limi­ta­das, que se inscri­ben en un contexto bien defi­nido y que pueden ser respon­di­das sólo con los méto­dos dispo­nibles. Hemos obser­vado, en la cien­cias sociales y huma­nas, un declive de las formas de compren­sión del mundo, como si el espí­ritu humano y el mundo natu­ral fuesen mate­riales para ser titu­la­dos sobre tubos de ensayo. Teme­mos plan­tear pregun­tas que no pueden ser respon­di­das por los astu­tos méto­dos que hemos creado.

Final­mente, está la influen­cia de los medios de comu­ni­ca­cion, que analizo en un capí­tulo entero en mi libro “Green Illu­sions” (“Las Ilusiones Verdes”). Los medios de comu­ni­ca­ción verdes se ha conver­tido en una guerra de notas de prensa – una concurso de mode­los a medio hacer  y expe­ri­men­tos cientí­fi­cos de salón glori­fi­ca­dos. Esto no tiene porque ser así. Pode­mos cambiar todo eso si tene­mos la volun­tad de pensar inda­gar dife­ren­te­mente, como ciuda­da­nos invo­lu­cra­dos.

¿A qué se asemejaría el “decre­ci­miento” como un movi­miento? Hay ejem­plos de comu­ni­dades/naciones-estado que han tomado parte de este actual­mente? ¿Obser­vas algún ejem­plo en los Esta­dos Unidos, diga­mos, dentro del movi­miento Occupy (“Ocupa Wall Street“)?

Ozzie Zehner: No podría decir exac­ta­mente a qué se asemejaría  el “decre­ci­miento”, pero sospe­cho que empe­zará sobre la base de un paisaje concep­tual dife­rente. Hemos construido histo­rias en torno a las tecno­logías verdes y efec­tua­mos compa­ra­ciones que están desti­na­das a satis­fa­cer esas precon­cep­ciones.  Como conse­cuen­cia, tene­mos un movi­miento medioam­bien­tal que plan­tea las pregun­tas equi­vo­ca­das concer­niendo el creci­miento, la economía, la equi­dad y los ries­gos globales.

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Viñeta de Stepha­nie Mcmil­lan

Tome­mos por ejem­plo, la prac­tica de los grupos ambien­ta­lis­tas de deni­grar los automó­viles que funcio­nan con petró­leo para hacer la promo­ción de los automó­viles eléc­tri­cos. Sin duda, los automó­viles que funcio­nan con gaso­lina son caros y sucios. Estos matan a miles de perso­nas anual­mente. Pero usar­los como refe­rente para deter­mi­nar una tecno­logía como verde, es una expec­ta­tiva extre­ma­da­mente baja. Incluso si estu­vie­ran equi­vo­ca­dos los inves­ti­ga­dores de la Acade­mia Nacio­nal – incluso si un día los automó­viles eléc­tri­cos sobre­pa­sa­ran esas bajas expec­ta­ti­vas  – hay otro problema. ¿Cómo sopor­tarían los automó­viles eléc­tri­cos, las compa­ra­ciones con la gama más amplia de medios de trasporte que dispo­ne­mos, como los trasportes públi­cos, la bici­cleta y la cami­nata?

Las subven­ciones a los automó­viles eléc­tri­cos al fin y al cabo son subven­ciones a la cultura del automó­vil (“car culture”) y a las infrae­struc­tu­ras que lo acom­pañan. La cultura del automó­vil no es susten­table dentro del marco de los limites al creci­miento que enfren­ta­mos. Las opciones más susten­tables de trans­porte de las que dispo­ne­mos son la bici­cleta y la cami­nata. Pero el congreso de los Esta­dos Unidos prác­ti­ca­mente ha elimi­nado las bici-sendas y los cami­nos peato­nales — incluso mien­tras subven­cio­nan cada compra­dor de automó­vil eléc­trico, por miles de dolares. Y el congreso orga­nizó este trágico ridí­culo nacio­nal con al apoyo total de las prin­ci­pales orga­ni­za­ciones ambien­ta­lis­tas de este país.

Esta­mos tan lejos de encon­trar solu­ciones. Prime­ra­mente debe­mos cambiar nues­tras pregun­tas. Debe­mos parar de prego­nar el creci­miento verde, los trabajos verdes, los edifi­cios verdes, los nego­cios verdes y empe­zar a cues­tio­nar­nos acerca de esos prejui­cios que susten­tan la creen­cia de que el creci­miento mate­rial garan­ti­zará la pros­pe­ri­dad a largo plazo. El partido por la dismi­nu­ción del trabajo de la Colum­bia Brita­nica, junto con movi­miento frances por el decre­ci­miento, están cambiando a otro tipo de pregun­tas. Occupy, como idea polí­tica, también comienza a contruir nuevas funda­men­tos. A medida que las ilusiones verdes comien­zen a reve­larse, durante los años veni­de­ros, obten­dre­mos opor­tu­ni­dades para crear una nueva ecología, o quiza una ecología redes­cu­bierta, lo que supongo podría ser tanto frus­trante como exci­tante.

 

Ozzie Zehner es el autor del libro Green Illu­sions (“Las ilusiones verdes” en español) y un profe­sor visi­tante de la Univer­si­dad de Cali­for­nia-Berke­ley.

 

 

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Traduc­ción-Edición; Santiago Perales

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