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¿Qué es la Anarquía Verde? (por Green Anarchy Collective)
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¿Qué es la Anarquía Verde?

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Acor­tando tanto tiempo como empeño, lo siguiente es uno de los prime­ros artí­culo apare­ci­dos en una de las revis­tas de Anarquía Verde “Back to Basics” (“De vuelta a lo básico”). Consi­de­ra­mos esto como un punto de partida para una mayor explo­ra­ción y discu­siones ulte­riores. Los temas abar­ca­dos son esen­ciales para la critica o pers­pec­tiva anarquista verde. Esta no es una lista exhaus­tiva, sino más bien el comienzo de lo que espe­ra­mos será un dialogo creciente y activo – uno para ser ampliado, reno­vado y estu­diado más a fondo en cues­tiones ulte­riores respecto a la Semilla Negra.

Esta intro­duc­ción no pretende expo­ner ningu­nos “prin­ci­pios defi­ni­to­rios” para un “movi­miento” anarquista verde, ni un mani­fiesto anti-civi­li­za­ción. Es un vistazo a algu­nas de las ideas y concep­tos bási­cos que miem­bros colec­ti­vos compar­ten los unos con los otros, y con otras perso­nas que se iden­ti­fi­can como anarquis­tas verdes. Compren­de­mos y cele­bra­mos la nece­si­dad de mante­ner nues­tras visiones y estra­te­gias abier­tas a todos y acogiendo siempre con bene­plá­cito el debate. Senti­mos que cada aspecto de lo que pensa­mos y quienes somos nece­sita ser constan­te­mente desa­fiado y perma­ne­cer flexible si quere­mos crecer. No esta­mos inter­esa­dos en el desar­rollo de una nueva ideo­logía, ni la perpe­tua­ción de una singu­lar visión del mundo. Enten­de­mos también, que no todos los parti­da­rios de la anarquía verde son especí­fi­ca­mente anti-civi­li­za­ción (pero nos cuesta trabajo enten­der cómo alguien pueda estar en contra de toda domi­na­ción sin ir a sus raíces: la civi­li­za­ción misma). Por el momento, no obstante, la mayoría de los que usan el termino “anarquista verde” acusan a la civi­li­za­ción y todo lo que la acom­paña (domes­ti­ca­ción, patriar­cado, divi­sión del trabajo, tecno­logía, produc­ción, repre­sen­ta­ción, alie­na­ción, obje­ti­fi­za­ción, control, la destruc­ción de la vida etc.). Mien­tras que a algu­nos les gustaría hablar en térmi­nos de demo­cra­cia y jardi­nería o agri­cul­tura urbana, noso­tros pensa­mos que es impo­sible e inde­seable el hecho de “rever­de­cer” la civi­li­za­ción y/o hacerla mas “justa”. Senti­mos que es impor­tante moverse hacia un mundo radi­cal­mente descen­tra­li­zado, para desa­fiar la lógica y la menta­li­dad de la cultura de muerte, para ponerle fin a toda inter­me­dia­ción con nues­tras vidas y destruir todas las insti­tu­ciones y mani­fes­ta­ciones físi­cas de esta pesa­dilla. Quere­mos ser inci­vi­li­za­dos. En térmi­nos mas gene­rales, esta es la trayec­to­ria de la anarquía verde en el pensa­miento y la prac­tica.

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 Anarquía vs Anarquismo

Un cali­fi­ca­dor del que pensa­mos es impor­tante comen­zar es la distin­ción entre “anarquía” y “anarquismo”. Algu­nos descar­ta­ran esto como mera­mente semán­tico o trivial, pero para la mayoría de los post-izquier­dis­tas y anaquis­tas anti-civi­li­za­ción, esta distin­ción  es impor­tante. Mien­tras que el anarquismo puede servir como un punto de refe­ren­cia histó­rico impor­tante del cual pode­mos tomar inspi­ra­ción y extraer enseñan­zas, se ha vuelto muy sistemá­tico, fijo e ideoló­gico … todo aquello que la anarquía no es. Cier­ta­mente esto tiene menos que ver con la orien­ta­ción social/polí­tica/filosó­fica del anarquismo, que con los que se iden­ti­fi­can como anarquis­tas. Sin duda, muchos de nues­tro linaje también se sentirían decep­cio­na­dos por esta tenden­cia, conso­li­dando lo que siempre debería estar en conti­nuo cambio. Los prime­ros auto­de­no­mi­na­dos anarquis­tas (Proud­hon, Baku­nin, Berk­man, Gold­man, Mala­testa, y semejantes) respondían a sus especí­fi­cos contex­tos, con sus propias moti­va­ciones y deseos especí­fi­cos. Muy a menudo, los anarquis­tas contem­porá­neos ven a estos indi­vi­duos como los repre­sen­tantes de las fron­te­ras de la anarquía, y crea­ron un W.W.B.D. [What Would Baku­nin Do (or more correct­ly–T­hink)] (o “Qué es lo que haría Baku­nin (o más correc­ta­mente – Pensaría)”, una acti­tud hacia la anarquía que es trágica y poten­cial­mente peli­grosa. Hoy, algu­nos de los que se iden­ti­fi­can como anarquis­tas “clási­cos” se rehú­san a acep­tar cualquier esfuerzo en previo terri­to­rio desco­no­cido dentro del anarquismo (i.e Primi­ti­vismo, Post-isquier­dismo, etc.) o tenden­cias que han estado a menudo en desa­cuerdo con la pers­pec­tiva del rudi­men­ta­rio movi­miento de masas obrero (i.e el Indi­vi­dua­lismo, el Nihi­lismo, etc.). Estos anarquis­tas rígi­dos, dogmá­ti­cos y extre­ma­da­mente poco crea­ti­vos, han ido muy lejos decla­rando que el anarquismo es una meto­do­logía social y econó­mica espe­ci­fica para orga­ni­zar a la clase obrera. Obvia­mente esto es un extremo absurdo, pero dichas tenden­cias pueden ser nota­das en las ideas y proyec­tos de muchos anarco-izquier­dis­tas contem­porá­neos (anar­co­sin­di­ca­lis­tas, anar­co­co­mu­nis­tas, plata­for­mis­tas, fede­ra­cio­nis­tas). El “anarquismo”, en su forma actual, es una ideo­logía de extrema-izquierda, una que debe­mos superar, nece­si­ta­mos ir más allá. Por el contra­rio, la “anarquía” es una expe­rien­cia sin forma, fluida y orgá­nica que abarca visiones multi­fa­cé­ti­cas de libe­ra­ción, tanto perso­nales como colec­ti­vas, y está siempre abierta. Como anarquis­tas, no esta­mos inter­esa­dos en la forma­ción de una nueva norma­tiva o estruc­tura dentro o bajo la cual vivir, por más “no obstruc­tora/discreta” o “ética” que pretenda serlo. Los anarquis­tas no pueden proveer otro mundo para los demás, pero pode­mos plan­tear cues­tiones, tratar de destruir toda domi­na­ción y lo que obsta­cu­liza a nues­tras vidas y sueños, y una vida direc­ta­mente conec­tada con nues­tros deseos.

 ¿Qué es el Primi­ti­vismo?

Si bien no todos los anarquis­tas verdes se iden­ti­fi­can especí­fi­ca­mente como “Primi­ti­vis­tas”, muchos reco­no­cen la tras­cen­den­cia que la critica primi­ti­vista ha tenido en las pers­pec­ti­vas anti-civi­li­za­ción. El Primi­ti­vismo es simple­mente una exami­na­ción antro­po­lo­gica, inte­lec­tual y expe­ri­men­tal de los orígenes y las circuns­tan­cias que conduje­ron a la pesa­dilla que vivi­mos actual­mente. El Primi­ti­vismo reco­noce que la mayor parte de la histo­ria humana hemos vivido en comu­ni­dades de rela­ciones sociales cara-a-cara, en equi­li­brio unos con otros y con los entor­nos natu­rales, sin jerarquías e insti­tu­ciones formales para mediar y contro­lar nues­tras vidas. Los primi­ti­vis­tas desean apren­der de las diná­mi­cas que están en juego en las socie­dades de caza­dores-reco­lec­tores del pasado y las contem­porá­neas (aquel­las que han exis­tido y actual­mente exis­ten fuera de la civi­li­za­ción). Mien­tras algu­nos primi­ti­vis­tas desean un inme­diato y completo regreso a las socie­dades de bandas (grupos pequeños), muchos de ellos entien­den que un reco­no­ci­miento de lo que ha funcio­nado en el pasado no deter­mina incon­di­cio­nal­mente lo que funcio­nara en el futuro. El termino “Future Primi­tive”(“Futuro Primi­tivo”), acuñado por el escri­tor anarco-primi­ti­vista John Zerzan,  sugiere que una sínte­sis de las técni­cas e ideas primi­ti­vas pueden sumarse a los concep­tos y moti­va­ciones anarquis­tas contem­porá­neos para crear situa­ciones descen­tra­li­za­das, salu­dables, susten­tables e igua­li­ta­rias. No ideoló­gi­ca­mente apli­cado, el anarco-primi­ti­vismo puede ser una impor­tante herra­mienta en el proyecto desci­vi­li­za­dor.

 ¿Qué es la Civi­li­za­ción?

Los anarquis­tas verdes tien­den a ver la civi­li­za­ción como a la lógica, las insti­tu­ciones y el aparato físico de domes­ti­ca­ción, contro y de domi­na­ción. Mien­tras que dife­rentes indi­vi­duos y grupos prio­ri­zan aspec­tos distin­tos de la civi­li­za­ción (i.e los primi­ti­vis­tas prin­ci­pal­mente se foca­li­zan en la cues­tión de los orígenes, los femi­nis­tas en la de las raíces y las mani­fes­ta­ciones del patriar­cado, y los anarquis­tas insur­rec­cio­na­lis­tas en la destruc­ción de las insti­tu­ciones de control contem­porá­neas), la mayoría de los anarquis­tas concuer­dan que esta es el problema funda­men­tal o la raíz de la opre­sión, y que es nece­sa­rio que sea desman­te­lada. La emer­gen­cia de la civi­li­za­ción puede ser grosso modo descrita como el paso, en los últi­mos 10.000 años, de una exis­ten­cia dentro de y profun­da­mente conec­tada con la red de la vida, a una exis­ten­cia sepa­rada de ella y contro­lando el resto de las formas de vida. Antes de la civi­li­za­ción por lo gene­ral había tiempo libre abun­dante, una consi­de­rable auto­nomía e equi­dad de genero, una visión no destruc­tiva para con el mundo natu­ral, ausen­cia de violen­cia orga­ni­zada, no habían insti­tu­ciones formales o media­do­ras, la salud era fuerte y la gente robusta. La civi­li­za­ción inau­guró la guerra, la subyu­ga­ción del genero feme­nino, la sobre­po­bla­ción, el trabajo ruti­na­rio y escla­vi­za­dor, los concep­tos de propie­dad, la conso­li­da­ción y el afian­za­miento de jerarquías, y prác­ti­ca­mente cada enfer­me­dad cono­cida, por nombrar sólo algu­nos de sus devas­ta­dores deri­va­dos. La civi­li­za­ción empieza con y depende de, la renun­cia forzada de la liber­tad instin­tiva. No puede ser refor­mada y por lo tanto es nues­tro enemigo.

Cita de 'El unico y su propiedad' de Max Stirner

Biocen­trismo vs Antro­po­cen­trismo

Una forma para anali­zar el conflicto extremo que existe entre la civi­li­za­ción y las visiones del mundo de las socie­dades primi­ti­vas (habi­das y contem­porá­neas) vincu­la­das con la tierra, es desde la pers­pec­tiva del biocen­trismo vs antro­po­cen­trismo. El biocen­trismo es un enfoque que nos centra y nos conecta con la tierra y la compleja red de la vida, mien­tras que el antro­po­cen­trismo, que es la visión del mundo domi­nante de la cultura occi­den­tal, pone nues­tro centro de aten­ción prin­ci­pal en la socie­dad humana, con la exclu­sión del resto de la vida. Una visión biocen­trica no rechaza a la socie­dad humana, sino que le quita el esta­tus de super­io­ri­dad y lo pone en equi­li­brio con todas las fuer­zas de la vida. Otorga prio­ri­dad a una pers­pec­tiva biore­gio­nal, una que está más profun­da­mente conec­tada a las plan­tas, animales, insec­tos, clima, carac­terís­ti­cas geográ­fi­cas y espí­ritu del lugar que habi­ta­mos. No hay ruptura entre noso­tros mismos y nues­tro entorno natu­ral, por lo tanto no puede darse la obje­ti­fi­za­ción (cosi­fi­ca­ción) o el senti­miento de otre­dad para con la vida. Allí donde la sepa­ra­ción y la obje­ti­fi­za­ción confor­man las bases de nues­tra habi­li­dad para domi­nar y contro­lar, la inter­co­nexión es un prerequi­sito para un enrique­ci­miento, cuidado y enten­di­miento profun­dos. La anarquía verde procura avan­zar mas allá de las ideas y deci­siones centra­das en lo humano hacia un humilde respeto por toda vida, el respeto por las diná­mi­cas de los ecosis­te­mas que nos sostie­nen.

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Una critica de la Cultura Simbó­lica

Otro aspecto sobre como vemos y nos rela­cio­na­mos con el mundo y que puede ser problemá­tico, en el sentido que nos separa de una inter­ac­ción directa, es nues­tro paso hacia una prác­ti­ca­mente exclu­siva cultura simbó­lica. A menudo la respues­tas a este cues­tio­na­miento es, “entonces,¿tu sólo quieres gruñir?” Lo que podría ser el deseo de unos pocos, pero tipi­ca­mente la critica es un discer­ni­miento a la problemá­tica inhe­rente con una forma de comu­ni­ca­ción y compren­sión que reside prime­ra­mente en el pensa­miento simbó­lico a expen­sas (e incluso excluyendo) de otros signi­fi­ca­dos sensuales y sin media­ción. La énfa­sis en lo simbó­lico es un movi­miento de la expe­rien­cia directa hacia la expe­rien­cia media­ti­zada, que se da bajo la forma de lenguaje, arte, numero, tiempo, etc. La cultura simbo­lica filtra nues­tra completa percep­ción a través de símbo­los formales e infor­males. Esto va más allá de darle nombres a las cosas, es el tener una completa rela­ción con el mundo a través de la lente de la repre­sen­ta­ción. Esto es discu­tible acerca de si los huma­nos están “predes­ti­na­dos (NdT : predis­pues­tos,codi­fi­ca­dos, cablea­dos, diseña­dos, progra­ma­dos)” por el pensa­miento simbó­lico o si este es desar­rol­lado como un cambio cultu­ral o de adap­ta­ción, pero el modo simbó­lico de expre­sión y enten­di­miento es cier­ta­mente limi­tado y su sobre-depen­den­cia conduce a la obje­ti­fi­za­ción, alie­na­ción, y a una visión perifé­rica y limi­tada (“visión túnel” o “visión de túnel”) de la percep­ción. Muchos anarquis­tas verdes promue­ven y prac­ti­can ponién­dose en contacto reavi­vando a los aletar­ga­dos u otros méto­dos subu­ti­li­za­dos de inter­ac­ción y cogni­ción, como el tacto, el olfato y la tele­patía, así como la expe­ri­men­ta­ción con y desar­rol­lando modos únicos y perso­nales de compren­sión y expre­sión.

La Domes­ti­ca­ción de la vida

La domes­ti­ca­ción es un proceso utili­zado por la civi­li­za­ción para adoc­tri­nar y contro­lar la vida conforme a su lógica. Estos meca­nis­mos de subor­di­na­ción proba­dos con el tiempo incluyen: domes­ti­ca­ción, selec­ción, modi­fi­ca­ción gené­tica, esco­la­ri­za­ción, haci­na­miento/enjau­la­miento, inti­mi­da­ción, coer­ción, extor­sión, un mundo promi­so­rio, gober­na­ción, escla­vi­tud, amedran­ta­miento/terro­rismo, homi­ci­dio […] la lista conti­nua incluyendo cada inter­ac­ción social civi­li­zada. Sus movi­mien­tos y efec­tos pueden ser exami­na­dos y senti­dos en toda la socie­dad, impues­tos mediante múltiples insti­tu­ciones, rituales y costumbre. También es el proceso por el que ante­rior­mente las pobla­ciones huma­nas nóma­das cambia­ron hacia una exis­ten­cia seden­ta­ria o asen­tada, mediante la agri­cul­tura y la crianza de animales. Este tipo de domes­ti­ca­ción exige una rela­ción tota­li­ta­ria tanto con la tierra como con las plan­tas y animales, siendo domes­ti­ca­dos. Mien­tras que en un estado de natu­ra­leza salvaje, toda la vida inter­cam­bia y compite por recur­sos, la domes­ti­ca­ción destruye este equi­li­brio. Los paisajes domes­ti­ca­dos (i.e. tier­ras de pasto­reo/campos agrí­co­las, y en menor medida, la horti­cul­tura-jardi­nería) requie­ren del fin del inter­cam­bio abierto de los recur­sos que previa­mente exis­tie­ron; donde antes “esto era para todos”, ahora se convir­tió en “mio”. En la novela de Daniel Quinn “Ishmael”, explica esta tras­for­ma­ción de los “leavers” (aquel­los que acep­ta­ban lo que la tierra les proveía) a los “takers” (aquel­los que pedían de la tierra lo que ellos querían). Esta noción de pose­sión/apro­pia­ción/control esta­blece las bases de la jerarquía social con la emer­gen­cia de la propie­dad y el poder. La domes­ti­ca­ción no sólo cambió la ecología de un orden libre a uno tota­li­ta­rio, sino que escla­viza a las espe­cies que son domes­ti­ca­das. Gene­ral­mente, cuanto más es contro­lado el entorno natu­ral, menos susten­table es. La domes­ti­ca­ción de los mismos huma­nos requiere de muchas conce­siones mutuas en compa­ra­ción con el estilo nómada de reco­lec­ción de provi­siones. Cabe desta­car aquí, que la mayoría de los cambios que tuvie­ron lugar de la reco­lec­ción nómada a la domes­ti­ca­ción, no se dieron de forma autó­noma, sino que fueron forja­dos por el filo de la espada o el cañón de la pistola. Mien­tras que hace apenas 2000 años la mayoría de la pobla­ción mundial estaba confor­mada de caza­dores-reco­lec­tores, hoy estos repre­sen­tan el 0.01%. El camino/trayecto de la domes­ti­ca­ción es una fuerza domes­ti­ca­dora que ha conl­le­vado un sinnú­mero de pato­logías a las pobla­ciones colo­ni­za­das y para los promo­tores de esta prac­tica. Varios ejem­plos compren­den un declive en la salud nutri­cio­nal causada por la exce­siva depen­den­cia a dietas no-diver­sas, por cada animal domes­ti­cado el humano incor­po­raba entre 40 a 60 enfer­me­dades (influenza, resfriado común, tuber­cu­lo­sis, etc.), la emer­gen­cia de exce­dentes que pueden ser utili­za­dos par alimen­tar a una pobla­ción fuera de equi­li­brio y que inevi­ta­ble­mente impli­can a la “propie­dad” y ponen fin a un compar­ti­miento incon­di­cio­nal.

Mapa del mundo del año 1000 A.C. : En esta época, las socie­dades sin esta­dos eran la norma. (amarillo) caza­dores-reco­lec­tores, (violeta) pastores nóma­das, (verde) socie­dades agrí­co­las simples, (anaranjado) socie­dades agrí­co­las complejas/feudales, (azul) socie­dades esta­tis­tas, (blanco) inha­bi­ta­das, (área deli­neada en rojo) área donde se trabajaba el bronce.
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Mapa del mundo del año 2000 A.C. : (amarillo) caza­dores-reco­lec­tores, (violeta) pastores nóma­das, (verde) socie­dades agrí­co­las simples, (anaranjado) socie­dades agrí­co­las complejas/feudales, (azul) socie­dades esta­tis­tas, (blanco) inha­bi­ta­das, (área deli­neada en rojo) área donde se trabajaba el bronce.

Los orígenes y las diná­mi­cas del patriar­cado

Cerca del comienzo de la tran­si­ción hacia la civi­li­za­ción, un temprano producto de la domes­ti­ca­ción es el patriar­cado : la forma­li­za­ción de la domi­na­ción mascu­lina y el desar­rollo de insti­tu­ciones para su refor­za­miento. Por medio de la crea­ción de distin­ciones falsas de genero y de divi­siones entre hombre y mujeres, la civi­li­za­ción una vez más, crea un “otro” que puede ser cosi­fi­cado (NdT: desper­so­na­li­zado, deshu­ma­ni­zado …), contro­lado, domi­nado, utili­zado y comer­cia­li­zado. Este proceso marcha para­le­la­mente a la domes­ti­ca­ción de las plan­tas para la agri­cul­tura y de los animales para la gana­dería/pasto­reo en la diná­mica gene­ral así como en la especí­fica, como en el caso del control de la repro­duc­ción. Al igual que en otros domi­nios de estra­ti­fi­ca­ción social, los roles son asigna­dos a las mujeres para esta­ble­cer un orden muy rígido y previ­sible, prove­choso para la jerarquía. Las mujeres llegan a consi­de­rarse una propie­dad, no dife­rentes a las cose­chas en los campos o las ovejas en los potre­ros. La propie­dad y el control abso­luto, ya sea sobre la tierra, plan­tas, animales, escla­vos, niños o mujeres, hace parte de la creada/esta­ble­cida/consti­tuida diná­mica de la civi­li­za­ción. El patriar­cado exige la subyu­ga­ción de la femi­ni­dad y la usur­pa­ción de la natu­ra­leza, propulsán­do­nos a un aniqui­la­miento total. Esta­blece poder, control y domi­na­ción sobre lo salvaje, la liber­tad y la vida. El condi­cio­na­miento patriar­cal dicta todas nues­tras inter­ac­ciones ; con noso­tros mismos, nues­tra sexua­li­dad, nues­tras rela­ciones con los demás, y nues­tras rela­ciones con la natu­ra­leza. Limita grave­mente el espec­tro de expe­rien­cias posibles. La rela­ción de inter­de­pen­den­cia entre la lógica de la civi­li­za­ción y el patriar­cado es inne­gable ; mien­tras se han devo­rado la vida, estos han moldeado la expe­rien­cia humana durante miles de años en todos los niveles, del insti­tu­cio­nal al perso­nal. Para estar en contra de la civi­li­za­ción, uno debe estar en contra del patriar­cado ; y poner en cues­tión al patriar­cado supone que uno debe también poner en cues­tión a la civi­li­za­ción.

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Divi­sión del trabajo y espe­cia­li­za­ción

La desco­nexión de la capa­ci­dad de cuidar de noso­tros mismos y de satis­fa­cer sus propias nece­si­dades, es una técnica de sepa­ra­ción e impo­ten­cia (NdT; desem­po­de­ra­miento, margi­na­ción) perpe­tuada por la civi­li­za­ción. Somos más útiles al sistema y menos útiles para con noso­tros mismos si esta­mos alie­na­dos por nues­tros propios deseos y por los demás (los unos con los otros) mediante la divi­sión del trabajo y la espe­cia­li­za­ción. Ya no esta­mos en la capa­ci­dad para salir al mundo y proveer los alimen­tos y las provi­siones nece­sa­rias para noso­tros mismos así como para nues­tros seres queri­dos para sobre­vi­vir. En su lugar, nos vemos obli­ga­dos/forza­dos a entrar/parti­ci­par en el sistema mercan­til de produc­ción/consumo con el cual esta­mos siempre en deuda. Las iniqui­dades de influen­cia tienen lugar mediante el poder eficaz de varias clases de exper­tos. El concepto de la exis­ten­cia de espe­cia­lis­tas inhe­ren­te­mente crea diná­mi­cas de poder y socava las rela­ciones sociales igua­li­ta­rias. Si bien de vez en cuando la Izquierda reco­noce polí­ti­ca­mente tales concep­tos, estos son vistos como diná­mi­cas nece­sa­rias, para mante­ner el control o regla­men­tar/regu­lar, mien­tras que los anarquis­tas verdes tien­den a ver a la divi­sión del trabajo y la espe­cia­li­za­ción como proble­mas funda­men­tales e irre­con­ci­liables, deci­si­vos para las rela­ciones sociales dentro de la civi­li­za­ción.

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El rechazo a la cien­cia

La mayoría de los anarquis­tas anti-civi­li­za­ción recha­zan a la cien­cia en tanto que método para enten­der el mundo. La cien­cia no es neutra. Está cargada con moti­vos y asun­ciones (NdT; hipó­te­sis, postu­la­dos, premi­sas, supo­si­ciones etc.) sali­dos de y refor­zando, la catás­trofe de diso­cia­ción, desem­po­de­ra­miento y muerte devo­ra­dora que llama­mos “civi­li­za­ción”. La cien­cia asume desa­pego (NdT; sepa­ra­ción, distan­cia­miento, despren­di­miento). Esto se esta­blece en el propio termino de “obser­va­ción”. “Obser­var” algo, es perci­birlo distan­cián­dose uno mismo, emocio­nal y físi­ca­mente, para tener una forma unidi­rec­cio­nal de “infor­ma­ción”, pasando de la cosa obser­vada hacia “uno mismo” que es defi­nido como no haciendo parte de tal cosa. Esta visión meca­ni­cista o visión basada en la muerte, es una reli­gión, la reli­gión domi­nante de nues­tra época. El método de la la cien­cia se ocupa unica­mente de lo cuan­ti­ta­tivo. No admite valores o emociones, o el olor del viento cuando comienza a llover — o si admite estas cosas, lo hace convir­tién­do­los en núme­ros, al conver­tir la unici­dad con el olor de la lluvia en preo­cu­pa­ción abstracta con la formula química en rela­ción con el ozono, cambiando la manera en que nos hace sentir, a la idea inte­lec­tual de que las emociones son sólo una ilusión de impul­sos/funciones neuro­nales. Los mismos núme­ros no son verda­de­ros, sino un elegido estilo de pensar. Hemos elegido un habito mental que foca­liza nues­tra aten­ción en un mundo alejado de la reali­dad, donde nada tiene cali­dad o concien­cia o una vida propia. Hemos elegido trans­for­mar el mundo vivo en un mundo muerto. Los cientí­fi­cos que reflexio­nan cuida­do­sa­mente admi­tirán que lo que estu­dian no es más que una limi­tada simu­la­ción del complejo mundo real, pero pocos de ellos se dan cuenta que dicho enfoque limi­tado es una “retroa­li­men­ta­ción” que ha construido siste­mas tecnoló­gi­cos, econó­mi­cos y polí­ti­cos que están trabajando juntos, absor­biendo nues­tra reali­dad en sí misma. Tan limi­tado como lo es el mundo del numero, el método cientí­fico ni siquiera permite a todos estos — sino sólo aquel­los núme­ros que son repro­du­cibles, prede­cibles y los mismos para todos los obser­va­dores. Pero ninguno es un mundo de ficción deri­vado de la reali­dad. La cien­cia no se para sacán­do­nos de la reali­dad y arras­trán­do­nos hacia un mundo de sueños — va un paso más allá y hace de este mundo de sueño una pesa­dilla cuyos conte­ni­dos son esco­gi­dos por su previ­si­bi­li­dad, contro­la­bi­li­dad y unifor­mi­dad. Toda sorpresa y sensua­li­dad es supri­mida/repri­mida. A causa de la cien­cia, los esta­dos de concien­cia que no pueden ser dispues­tos de forma fiable son clasi­fi­ca­dos como insa­nos, o en el mejor de los casos “no-ordi­na­rios”, y son exclui­dos. Expe­rien­cia anómala, ideas anóma­las y perso­nas anóma­las, son dese­cha­das o destrui­das como compo­nentes de maqui­nas fabri­ca­das de forma defec­tuosa. La cien­cia sólo es una mani­fes­ta­ción y un encla­va­miento de un impulso/nece­si­dad de control que hemos tenido por lo menos desde que hemos empe­zado a culti­var los campos y a encer­rar dentro de vallas a animales, en lugar de nave­gar el menos prede­cible (pero más abun­dante) mundo real, nues­tra “natu­ra­leza”. Y desde esa época hasta este momento, este impulso ha condu­cido cada deci­sión respecto a lo que cuenta como “progreso”, hasta e incluyendo la reestruc­tu­ra­ción gené­tica de la vida.

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Animales no huma­nos y la cien­cia/civi­li­za­ción.

El problema de la Tecno­logía

Todo anarquista verde cues­tiona a la tecno­logía en algún nivel. Mien­tras que todavía hay quienes sugie­ren la noción de una tecno­logía “verde” o “apro­piada” y buscan funda­men­tos con los cuales afer­rarse a las formas de domes­ti­ca­ción, la gran mayoría rechaza la tecno­logía comple­ta­mente. La tecno­logía es mucho mas que sólo cables, sili­cona, plás­tico y acero. Es un sistema complejo que implica divi­sión del trabajo, extrac­ción de recur­sos y explo­ta­ción a bene­fi­cio de aquel­los quienes imple­men­tan su proceso. La inter­faz con la tecno­logía y su resul­tado, es siempre una reali­dad alie­nada, mediada y distor­sio­nada. A pesar de las decla­ra­ciones de los post­mo­der­nos defen­sores y otros tecno­fi­los, la tecno­logía no es neutral. Los valores y propó­si­tos/obje­ti­vos de los que produ­cen y contro­lan la tecno­logía están siempre impre­gna­dos e inte­gra­dos en ella. La tecno­logía es distinta de las herra­mien­tas simples en muchos senti­dos. Una herra­mienta simple es un uso de tempo­ral de un elemento dentro de nues­tro entorno inme­diato, usado para una tarea en espe­ci­fico. Las herra­mien­tas no impli­can siste­mas complejos los cuales alie­nan al usua­rio respecto al acto. Lo que está implí­cito en la tecno­logía es esta sepa­ra­ción, que crea una expe­rien­cia insana y mediada que conduce a diver­sas formas de auto­ri­dad. La domi­na­ción se incre­menta cada vez que es creada una nueva tecno­logía “ahor­ra­dora de tiempo”, ya que esto hace nece­sa­ria la construc­ción de aún más tecno­logía para el soporte, la alimen­ta­ción en energía (combus­tibles), el mante­ni­miento y repa­ra­ción de esta nueva tecno­logía. Esto ha ha condu­cido muy rápi­da­mente al esta­ble­ci­miento de un sistema tecnoló­gico complejo que parece tener una exis­ten­cia inde­pen­diente de los huma­nos que lo han creado. Las subpro­duc­tos dese­cha­dos por la socie­dad tecnoló­gica conta­mi­nan tanto nues­tros entor­nos físi­cos como psicoló­gi­cos. Las vidas son roba­das y son pues­tas al servi­cio de la Maquina y del efluente tóxico de los combus­tibles del sistema tecnoló­gico — ambos nos asfixian. Hoy la tecno­logía se repro­duce a sí misma, con algo que se asemeja a un senti­miento sinies­tro. La socie­dad tecnoló­gica es una infec­ción plane­ta­ria, impul­sada hacia adelante por sus propias diná­mi­cas e impul­sos, orde­nando de forma rápida un nuevo tipo de entorno : uno desi­gnado exclu­si­va­mente para la eficien­cia mecá­nica y el expan­sio­nismo tecnoló­gico. El sistema tecnoló­gico metó­di­ca­mente destruye, elimina o subor­dina al mundo natu­ral, construyendo un mundo sirviendo a las maqui­nas y apto unica­mente para estas. El ideal por el que se esfuerza el sistema tecnoló­gico es la meca­ni­za­ción de todo lo que encuen­tra.

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Gigan­tesca exca­va­dora de rueda dentada o maquina de minería a cielo abierto. Puede exca­var 240 000 tone­la­das de carbón o de escom­bros al día, el equi­va­lente a un campo de fútbol. En el fondo, se apre­cian unas eóli­cas, tecno­logía “verde” que nece­sita también de la extrac­ción minera y la destruc­ción masiva etc. para su fabri­ca­ción.

Produc­ción e Indus­tria­lismo

Un compo­nente clave de la estruc­tura tecno-capi­ta­lista es el indus­tria­lismo, el sistema meca­ni­zado de produc­ción construido sobre el poder centra­li­zado y la explo­ta­ción humana y de la natu­ra­leza. El indus­tria­lismo no puede exis­tir sin geno­ci­dio, ecoci­dio y colo­nia­lismo. Para mante­nerlo, la coer­ción, el desa­lojo de tier­ras, el trabajo forzado, la destruc­ción cultu­ral, la asimi­la­ción (NdT: acul­tu­ra­ción o inte­gra­ción), la devas­ta­ción ecoló­gica y el comer­cio global son acep­ta­dos como nece­sa­rios e incluso beni­gnos. La estan­dar­di­za­ción del indus­tria­lismo cosi­fica y mercan­ti­liza la vida, viendo en toda ella no más que un poten­cial recurso. La critica del indus­tria­lismo es una exten­sión natu­ral de la critica anarquista del estado ya que el indus­tria­lismo es inhe­ren­te­mente auto­ri­ta­rio. Para mante­ner a una socie­dad indus­trial, uno debe dispo­nerse a conquis­tar y colo­ni­zar tier­ras para adqui­rir recur­sos (gene­ral­mente) no reno­vables para propul­sar y engra­sar a las maqui­nas. Este colo­nia­lismo es racio­na­li­zado por el racismo, el sexismo y el chau­vi­nismo cultu­ral. En el proceso de adqui­si­ción de estos recur­sos, la gente debe ser expul­sada por la fuerza de sus tier­ras. Y para hacer trabajar a la gente en las fabri­cas que produ­cen maqui­nas, esta debe ser escla­vi­zada, depen­diente, o de lo contra­rio está sujeta al destruc­tivo, toxico y degra­dante sistema indus­trial. El indus­tria­lismo no puede exis­tir sin una centra­li­za­ción y espe­cia­li­za­ción masi­vas : la domi­na­ción de clase es una herra­mienta del sistema indus­trial la cual niega a la gente el acceso a los recur­sos y al cono­ci­miento, volvién­dola impo­tente y fácil de explo­tar. Asimismo, el indus­tria­lismo demanda que los recur­sos sean trans­por­ta­dos por todo el planeta con el propó­sito de perpe­tuar su exis­ten­cia, y tal globa­lismo socava la auto­nomía local y la auto­su­fi­cien­cia. Es una mecá­nica concep­ción del mundo lo que está detrás del indus­tria­lismo. Esta corres­ponde a la misma visión del mundo que justi­ficó la escla­vi­tud, las exter­mi­na­ciones y la subyu­ga­ción de las mujeres. Debería ser obvio para todos, que el indus­tria­lismo no sólo es opre­sivo para la espe­cie humana, sino que también es funda­men­tal­mente destruc­tivo ecolo­gi­ca­mente.

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Mas allá del izquier­dismo

Lamen­ta­ble­mente, muchos anarquis­tas siguen siendo consi­de­ra­dos y se ven a sí mismos, como parte de la izquierda. Esta tenden­cia está cambiando, puesto que los anarquis­tas post-izquir­dis­tas y anti-civi­li­za­ción esta­ble­cen una clara distin­ción entre sus pers­pec­ti­vas y la bancar­rota de las orien­ta­ciones socia­lis­tas y libe­rales. La izquierda no sólo se ha probado a sí misma el ser un fracaso monu­men­tal en sus obje­ti­vos, sino que es evidente desde su histo­ria, sus prac­ti­cas contem­porá­neas y su marco ideoló­gico, que la izquierda (presentán­dose como altruista y promo­tora de “liber­tad”) es en reali­dad la antí­te­sis de la libe­ra­ción. La izquierda funda­men­tal­mente nunca ha cues­tio­nado la tecno­logía, la produc­ción, la orga­ni­za­ción, la repre­sen­ta­ción, la alie­na­ción, el auto­ri­ta­rismo, la mora­li­dad o el progreso, y no tiene casi nada que decir acerca de la ecología, la auto­nomía o el indi­vi­duo a un nivel signi­fi­ca­tivo. La izquierda es un termino gene­ral y puede descri­bir grosso modo todo los apren­di­zajes socia­lis­tas (desde los social­demó­cra­tas y libe­rales a los Maoís­tas y Stali­nis­tas) cuyos obje­ti­vos son la re-socia­li­za­ción de “las masas” hacia una agenda mas “progre­siva”, a menudo haciendo uso de plan­tea­mien­tos coer­ci­ti­vos y mani­pu­la­dores para crear una falsa “unidad” o la crea­ción de una partido polí­tico. Mien­tras los méto­dos o medi­das extre­mas respecto a las imple­men­ta­ciones pueden dife­rir, el empuje global es el mismo, la insti­tu­ción de una visión del mundo colec­ti­vi­zada y monolí­tica basada en la mora­li­dad.

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Contra la Socie­dad de Masas

La mayoría de los anarquis­tas y “revo­lu­cio­na­rios” dedi­can una signi­fi­cante porción de su tiempo en el desar­rollo de esque­mas y meca­nis­mos para la produc­ción, la distri­bu­ción, la adju­di­ca­ción y la comu­ni­ca­ción entre un gran numero de perso­nas ;  es decir, el funcio­na­miento de una socie­dad compleja. Pero no todos los anarquis­tas acep­tan la premisa de la coor­di­na­ción e inter­de­pen­den­cia social, global, polí­tica y econó­mica, o la orga­ni­za­ción nece­sa­ria para su admi­nis­tra­ción. Noso­tros recha­za­mos a la socie­dad de masas por razones prac­ti­cas y filosó­fi­cas. En primer lugar, recha­za­mos la inhe­rente repre­sen­ta­ción nece­sa­ria para el funcio­na­miento de las situa­ciones exis­tentes fuera de la esfera de la expe­rien­cia directa (modos de exis­ten­cia comple­ta­mente descen­tra­li­za­dos). No desea­mos contro­lar o diri­gir a la socie­dad, u orga­ni­zar una socie­dad dife­rente, quere­mos un marco de refe­ren­cia comple­mente dife­rente. Quere­mos un mundo donde cada grupo es autó­nomo y decide en sus propios térmi­nos cómo vivir, con todas las inter­ac­ciones basa­das en la afini­dad, libre y abierta, y no coer­ci­tiva. Quere­mos una vida para vivirla, donde nadie es contro­lado. La socie­dad de masas coli­siona brutal­mente no sólo con la auto­nomía y el indi­vi­duo, sino también con la Tierra. Es simple­mente insus­ten­table (en térmi­nos de extrac­ción de recur­sos, trans­por­ta­ción y siste­mas de comu­ni­ca­ción nece­sa­rios para cualquier sistema econó­mico global) seguir, o propor­cio­nar planes alter­na­ti­vos para la socie­dad de masas. Una vez más, la descen­tra­li­za­ción radi­cal aparece como clave para la auto­nomía y el sumi­nis­tro de méto­dos no jerárqui­cos y soste­nibles de subsis­ten­cia.

Libe­ra­ción vs Orga­ni­za­ción

Somos seres que se esfuer­zan por una profunda y total ruptura con el orden civi­li­zado, anarquis­tas deseando una liber­tad sin restric­ciones. Pelea­mos por la libe­ra­ción, por una rela­ción descen­tra­li­zada e inme­diata con nues­tros entor­nos y con aquel­los que amamos y compar­ti­mos afini­dad. Los mode­los orga­ni­za­cio­nales sólo nos propor­cio­nan más de la misma buro­cra­cia, control y alie­na­ción que reci­bi­mos de la estruc­tura actual. Aunque pueda exis­tir una buena inten­ción, los mode­los orga­ni­za­cio­nales se acom­pañan de una acti­tud/menta­li­dad inhe­ren­te­mente pater­na­lista y de descon­fianza, que aparece como contra­dic­to­ria con la anarquía. Las verda­de­ras rela­ciones de afini­dad se gene­ran de una compren­sión profunda de unos a otros, a través de rela­ciones ínti­mas a base de nece­si­dad del día a día, y no de rela­ciones basa­das en orga­ni­za­ciones, ideo­logías o ideas abstrac­tas. Típi­ca­mente, el modelo orga­ni­za­tivo (estruc­tu­ral, insti­tu­cio­nal, admi­nis­tra­tivo etc.) suprime las nece­si­dades y deseos indi­vi­duales para “el bien de la colec­ti­vi­dad” al inten­tar estan­dar­di­zar tanto la resis­ten­cia como la visión (pers­pec­tiva). De los parti­dos a las plata­for­mas, a las fede­ra­ciones, parece ser que mien­tras que la escala de proyec­tos incre­menta, el signi­fi­cado y rele­van­cia que estos tienen para con la vida propia dismi­nuyen. Las orga­ni­za­ciones son medios para esta­bi­li­zar la crea­ti­vi­dad, contro­lar el disenso, y redu­cir las “tangentes contra-revo­lu­cio­na­rias” (ya que funda­men­tal­mente deter­mi­na­das por cuadros élite o de lide­razgo). Típi­ca­mente moran en lo cuan­ti­ta­tivo, en vez de lo cuali­ta­tivo, y ofre­cen poco espa­cio para el pensa­miento inde­pen­diente o la acción. Las asocia­ciones infor­males, basa­das en la afini­dad tien­den a mini­mi­zar la alie­na­ción de las deci­siones y proce­sos, y redu­cen la media­ción entre nues­tros deseos y nues­tras acciones. Las rela­ciones entre grupos de afini­dad son orgá­ni­cas y tempo­rales, en lugar de fijas y rígi­das.

Revo­lu­ción vs Reforma

Como anarquis­tas, somos funda­men­tal­mente contra­rios al gobierno, y del mismo modo, a cualquier tipo de cola­bo­ra­ción o media­ción con el estado (o cualquier insti­tu­ción de jerarquía y control). Esta posi­ción deter­mina una cierta conti­nui­dad o direc­ción de estra­te­gia, que histó­ri­ca­mente se refiere como revo­lu­ción. Este termino, aunque distor­sio­nado, diluido y coop­tado por varias ideo­logías y agen­das, puede aún conte­ner un signi­fi­cado para la praxis anarquista y anti-ideoló­gica. Por revo­lu­ción, nos refe­ri­mos a la conti­nua lucha para cambiar el paisaje social y polí­tico de un modo funda­men­tal ; para los anarquis­tas, esto signi­fica su completo desman­te­la­miento. La pala­bra “revo­lu­ción” es depen­diente de la posi­ción de la cual es diri­gida, así como de aquello que sería llamado, la acti­vi­dad “revo­lu­cio­na­ria”. De nuevo, para los anarquis­tas, esta es la acti­vi­dad que tiene como obje­tivo la completa diso­lu­ción del poder. La reforma, por el contra­rio, implica cualquier acti­vi­dad o estra­te­gia desti­nada a ajus­tar, modi­fi­car o mante­ner selec­ti­va­mente elemen­tos del sistema en vigor, gene­ral­mente por medio de la utili­za­ción de los méto­dos o el aparato (NdT: meca­nis­mos, instru­men­tos) de tal sistema. Los obje­ti­vos y los méto­dos de revo­lu­ción, no pueden ser ni dicta­dos, ni reali­za­dos , dentro del contexto del sistema. Para los anarquis­tas, la revo­lu­ción y la reforma recur­ren a méto­dos y obje­ti­vos incom­pa­tibles, y a pesar de cier­tos plan­tea­mien­tos anarco-libe­rales, no exis­ten en un conti­nuum. Para los anarquis­tas anti-civi­li­za­ción, las acti­vi­dad revo­lu­cio­na­ria cues­tiona, desafía y las trabaja para desman­te­lar la tota­li­dad de la estruc­tura o para­digma de la civi­li­za­ción. La revo­lu­ción es también no un remoto o distante evento que construi­mos a través de la gente, o por medio de su prepa­ra­ción, sino un modo de vida o prac­tica para abor­dar las situa­ciones.

14971428_10209593565628865_1790423359_nResis­tiendo a la Mega-Maquina

Los anarquis­tas por lo gene­ral, y los anarquis­tas verdes en parti­cu­lar, favo­re­cen la acción directa por encima de las formas de resis­ten­cia media­das o simbó­li­cas. Diver­sos méto­dos y enfoques, incluyendo la subver­sión cultu­ral, el sabo­taje, la insur­rec­ción y la violen­cia polí­tica (aunque no limi­tado a estos) han sido y siguen siendo parte del arse­nal anarquista de ataque. Ninguna táctica puede ser efec­tiva para alte­rar signi­fi­ca­ti­va­mente el orden vigente o su trayec­to­ria, pero estos méto­dos, combi­na­dos con la critica social trans­pa­rente y conti­nua, son de gran impor­tan­cia. La subver­sión al sistema puede darse de lo sutil a lo dramá­tico, y también pude ser un elemento impor­tante de la resis­ten­cia física. El sabo­taje siempre ha sido parte vital de las acti­vi­dades anarquis­tas, ya sea bajo la forma de vanda­lismo espon­ta­neo (publico o nocturno) o a través de una coor­di­na­ción clan­des­tina mas alta­mente ilegal en forma­ción de célu­las. Recien­te­mente, grupos como el Earth Libe­ra­tion Front (“Frente de Libe­ra­ción de la Tierra”), un grupo ecolo­gista radi­cal consti­tuido por célu­las autó­no­mas que atacan a aquel­los quienes lucran de la destruc­ción de la Tierra, ha causado millones de dolares en estra­gos a lugares/medios corpo­ra­ti­vos y ofici­nas, bancos, aser­ra­de­ros, insta­la­ciones de inves­ti­ga­ción gené­tica, vehí­cu­los depor­ti­vos y resi­den­cias de lujo. Estas acciones tomando a menudo la forma de incen­dios preme­di­ta­dos, acom­paña­dos de comu­ni­ca­dos arti­cu­la­dos donde con frecuen­cia se acusa a la civi­li­za­ción han inspi­rado a otros a empren­der acciones, y son medios efec­ti­vos no sola­mente debido al hecho de llamar la aten­ción hacia la degra­da­ción ecoló­gica, sino también como factores disua­si­vos para especí­fi­cos destruc­tores de la Tierra. La acti­vi­dad insur­recta, o la proli­fe­ra­ción de momen­tos insur­rec­cio­nales, los cuales pueden causar una ruptura en la paz social donde la rabia espon­ta­nea de la gente puede ser desa­tada y posi­ble­mente expan­dida hacia condi­ciones revo­lu­cio­na­rias, también está en aumento. Los distur­bios de Seat­tle en 1999, Praga en el 2000 y Génova en el 2001, fueron todos (de formas diver­sas) chis­pas de la acti­vi­dad insur­recta, que, aunque con alcance limi­tado, pueden ser consi­de­ra­dos como inten­tos para moverse hacia direc­ciones de insur­rec­ción y hacer ruptu­ras cuali­ta­ti­vas con el refor­mismo así como con todo el sistema de escla­vi­tud. La violen­cia polí­tica, incluyendo los ataques hacia indi­vi­duos respon­sables de acti­vi­dades o toma de deci­siones espe­ci­fi­cas que condu­cen a la opre­sión, también han sido histó­ri­ca­mente un centro de aten­ción para los anarquis­tas. Final­mente, consi­de­rando la inmensa reali­dad y omni­pre­sente alcance del sistema (social­mente, polí­ti­ca­mente, tecnoló­gi­ca­mente), los ataques a la tecno-estruc­tura e infrae­struc­tura de la mega-maquina inter­esan a los anarquis­tas anti-civi­li­za­ción. Inde­pen­dien­te­mente de los crite­rios e inten­si­dades, la acción mili­tante acoplada de un análi­sis profundo y pers­pi­caz de la civi­li­za­ción esta creciendo.

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[Docu­men­tal] “If a Tree Falls” (“Si un Árbol Cae”) : Una histo­ria del Frente de Libe­ra­ción De La Tierra”.

La Nece­si­dad de Ser Critico

Mien­tras conti­nua la marcha hacia un exter­mi­nio global, mien­tras que la socie­dad se vuelve más insana, mien­tras perde­mos cada vez más el control sobre nues­tras propias vidas, y mien­tras falla­mos en la crea­ción de una resis­ten­cia signi­fi­ca­tiva contra la cultura de muerte, es de vital nece­si­dad ser extre­ma­da­mente críti­cos a propó­sito de pasa­dos movi­mien­tos “revo­lu­cio­na­rios”, luchas actuales y nues­tros propios proyec­tos. No pode­mos repe­tir perpe­tua­mente los errores del pasado o ser ciegos a nues­tras propias defi­cien­cias. El movi­miento ecolo­gista radi­cal esta lleno de campañas mono­temá­ti­cas y gestos simbó­li­cos y la escena anarquista esta plagada de tenden­cias izquier­dis­tas y libe­rales. Estos siguen operando mediante movi­mien­tos “acti­vis­tas” faltos de signi­fi­cado, que tratan rara­mente de evaluar obje­ti­va­mente su (in)efica­cia. A menudo estos bien­he­chores son guia­dos por la culpa y el auto-sacri­fi­cio, en lugar de su propia libe­ra­ción y liber­tad, proce­diendo por un camino que ha sido recor­rido por los fraca­sos antes de ellos. La Izquierda es una llaga puru­lenta en el culo de la huma­ni­dad, los medio ambien­ta­lis­tas han sido infruc­tuo­sos en la preser­va­ción de las zonas salvajes, y los anarquis­tas rara­mente tienen algo provo­ca­tivo que decir, ya ni pensar a hacerlo. Mien­tras algu­nos argu­men­tarían en contra del criti­cismo porque es “divi­sivo/conflic­tivo”, cualquier pers­pec­tiva radi­cal se vería en la nece­si­dad de exami­na­ción critica, respecto al cambio en nues­tras vidas y en el mundo que habi­ta­mos. Los que desean sofo­car todo debate hasta “después de la revo­lu­ción”, para conte­ner toda discu­sión y conver­tirla en parlo­teo vago y sin signi­fi­cado, y para redu­cir el criti­cismo de la estra­te­gia, de las tácti­cas o las ideas, están diri­gién­dose a ninguna parte y sólo pueden retra­sar­nos. Un aspecto esen­cial para toda pers­pec­tiva anarquista radi­cal debe ser la de poner todo bajo cues­tión, desde luego incluyendo a nues­tras propias ideas, proyec­tos y acciones.

Influen­cias y Soli­da­ri­dad

La pers­pec­tiva de la anarquía verde es diversa y abierta, aunque contiene una conti­nui­dad y elemen­tos prin­ci­pales. Esta ha sido influen­ciada por anarquis­tas, primi­ti­vis­tas, ludi­tas, insur­rec­cio­na­lis­tas, situa­cio­nis­tas, surrea­lis­tas, nihi­lis­tas, la ecolo­gia profunda (“Deep Ecolo­gists”), biore­gio­na­lis­tas, ecofe­mi­nis­tas, diver­sas cultu­ras indí­ge­nas, luchas anti-colo­nia­lis­tas, lo feral, lo salvaje y la tierra. Los anarquis­tas, obvia­mente, contri­buyen en el empuje anti­au­to­ri­ta­rio, el cual desafía a todo poder en un nivel funda­men­tal, esforzán­dose por verda­de­ras rela­ciones igua­li­ta­rias y promo­viendo comu­ni­dades basa­das en la ayuda mutua. Los anarquis­tas verdes, no obstante, brin­dan ideas sobre la no-domi­na­ción de toda forma de vida, no sólo la vida humana, yendo más allá del análi­sis anarquista tradi­cio­nal. Es del primi­ti­vismo, que los anarquis­tas verdes reci­ben infor­ma­ción con una mirada critica y provo­ca­tiva de los orígenes de la civi­li­za­ción, para compren­der lo que es este desastre y como llega­mos hasta aquí, así como para ayudar a infor­mar sobre un cambio de direc­ción. Inspi­ra­dos por los Ludi­tas, los anarquis­tas verdes reavi­van una orien­ta­ción de acción directa anti-tecno­lo­gica/indus­trial. Los insur­rec­cio­na­lis­tas inyec­tan una pers­pec­tiva que espera ya no por el perfec­cio­na­miento de una critica cris­ta­lina, sino que iden­ti­fi­can y atacan espontá­nea­mente a las insti­tu­ciones actuales de la civi­li­za­ción, las cuales inhe­ren­te­mente atan a nues­tra liber­tad y deseos. Los anarquis­tas anti-civi­li­za­ción le deben mucho a los situa­cio­nis­tas y a su critica de la alie­na­dora socie­dad mercan­til, con la cual pode­mos romper mediante una conexión con nues­tros sueños y deseos inme­dia­tos. El rechazo nihi­lista de acep­tar cualquier reali­dad actual nos mues­tra la insa­ni­dad profun­da­mente arrai­gada de esta socie­dad, esto ofrece a los anarquis­tas verdes una estra­te­gia que no nece­sita ofre­cer una visión para la socie­dad, en cambio se foca­liza en su destruc­ción. La ecología profunda, a pesar de sus tenden­cias misán­tro­pas, informa a la pers­pec­tiva verde anarquista para enten­der que el bienes­tar y la pros­pe­ri­dad de toda la vida están unidos a la toma de concien­cia del valor inhe­rente e intrín­seco del mundo no-humano, que es inde­pen­diente de un valor de uso. Las apre­cia­ciones de la ecología profunda por la riqueza y diver­si­dad de la vida contri­buye a la reali­za­ción de que la presente inter­fe­ren­cia humana con el mundo no-humano es coer­ci­tiva y exce­siva, una situa­ción que está empeo­rando rápi­da­mente. Los biore­gio­na­lis­tas apor­tan la pers­pec­tiva del vivir dentro de nues­tra biore­gión y estar ínti­ma­mente conec­ta­dos al terri­to­rio/tierra, agua, clima, vege­ta­ción, animales y patrones gene­rales propios de esta. Los ecofe­mi­nis­tas han contri­buido en la compren­sión de las raíces, las diná­mi­cas, las mani­fes­ta­ciones y la reali­dad del patriar­cado, y sus efec­tos en la Tierra, en las mujeres en parti­cu­lar y en la huma­ni­dad en gene­ral. Recien­te­mente, la destruc­tiva sepa­ra­ción de los huma­nos con la tierra (civi­li­za­ción) ha sido proba­ble­mente arti­cu­lada más clara e inten­sa­mente por los ecofe­mi­nis­tas. Los anarquis­tas anti-civi­li­za­ción han sido profun­da­mente influen­cia­dos por las distin­tas cultu­ras indí­ge­nas y los pueblos cuyos esti­los de vida se basan en su rela­ción con la natu­ra­leza a través de la histo­ria , así como aquel­los pueblos exis­tentes en la actua­li­dad. Mien­tras que modes­ta­mente apren­de­mos e incor­po­ra­mos técni­cas susten­tables para subsis­tir y empren­de­mos formas más sanas de inter­ac­ción con la vida, es impor­tante no aplas­tar o gene­ra­li­zar a los pueblos nati­vos y sus cultu­ras, respe­tar e inten­tar enten­der su diver­si­dad sin coop­tar la iden­ti­dad cultu­ral y sus parti­cu­la­ri­dades. La soli­da­ri­dad, el apoyo y la tenta­tiva de conexión con las luchas nati­vas y anti-colo­nia­lis­tas, las cuales han estado en la primera linea de la lucha contra la civi­li­za­ción, son esen­ciales en nues­tro intento por desman­te­lar la maquina de muerte. Es igual­mente impor­tante enten­der que, hasta ciento punto, todos noso­tros hemos prove­nido de pueblos que se basa­ron en su rela­ción con la tierra, y por lo tanto, tene­mos un lugar dentro de las luchas anti-colo­nia­lis­tas. Noso­tros nos inspi­ra­mos de lo salvaje y lo feral, de aquel­los que han esca­pado de la domes­ti­ca­ción y se han re-inte­grado con lo salvaje. Y, por supuesto, los seres salvajes que consti­tuyen este hermoso orga­nismo azul y verde que llama­mos Tierra. Es impor­tante asimismo recor­dar que mien­tras muchos anarquis­tas verdes toman influen­cia de fuentes simi­lares, la anarquía verde es algo muy perso­nal para cada uno de noso­tros que se iden­ti­fica con estas ideas y acciones. Pers­pec­ti­vas deri­va­das de las expe­rien­cias de la propia vida dentro de la cultura de muerte (civi­li­za­ción), y de los deseos propios fuera del proceso de domes­ti­ca­ción, son en ultima instan­cia las más vívi­das e impor­tantes en el proceso  inci­vi­li­za­dor.

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Resal­vaji­zación y Reco­nexión.

Para los anarquis­tas verdes/anti-civi­li­za­ción/primi­ti­vis­tas , la resal­vaji­zación y la reco­nexión con la tierra es un proyecto de vida. No se limita a la compren­sión inte­lec­tual o la prac­tica de habi­li­dades primi­ti­vas, sino que es un enten­di­miento profundo de las omni­pre­sentes formas en las que esta­mos domes­ti­ca­dos, frac­tu­ra­dos y dislo­ca­dos de notros mismo, de unos con otros y del mundo, así como de la enorme y coti­diana empresa para volver a estar comple­tos nueva­mente. La resal­vaji­zación tiene un compo­nente físico que entraña la recu­pe­ra­ción de habi­li­dades , cono­ci­miento y la elabo­ra­ción de méto­dos para una coexis­ten­cia susten­table, incluyendo la alimen­ta­ción, el cobijo y auto-curarse mediante plan­tas, animales y mate­riales que se encuen­tran de forma natu­ral en nues­tra bioregión. Esto también contem­pla el desman­te­la­miento de las mani­fes­ta­ciones físi­cas, meca­nis­mos e infrae­struc­tura de la civi­li­za­ción. La resal­vaji­zación comprende un compo­nente emocio­nal, que incluye la sana­ción de noso­tros mismos y unos a otros de las heri­das profun­da­mente arrai­ga­das de los últi­mos 10.000 años, apren­der cómo vivir juntos en comu­ni­dades no jerárqui­cas y no opre­si­vas, al mismo tiempo que decons­truyendo la menta­li­dad de la domes­ti­ca­ción y de nues­tros patrones sociales. La resal­vaji­zación requiere dar la prio­ri­dad a las expe­rien­cia direc­tas y a la pasión por sobre la media­ción y la alie­na­ción, repen­sar cada diná­mica y aspecto de nues­tra reali­dad, conectán­do­nos con nues­tra furia feral para defen­der nues­tras vidas y comba­tir por una exis­ten­cia libe­rada, desar­rol­lando cada vez más confianza en nues­tra propia intui­ción y estar más conec­ta­dos con nues­tros instin­tos, volver a ganar el equi­li­brio que fue virtual­mente destruido después de miles de años de control patriar­cal y de domes­ti­ca­ción. Resal­vaji­zarse, es el proceso de deve­nir inci­vi­li­za­dos.

¡Por la Destruc­ción de la Civi­li­za­ción!

¡Por la Reco­nexión con la Vida!

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“Un niño ‘Bajau’ con gafas subma­ri­nas de madera hechas a mano se agarra de la cola de un tiburón nodriza pardo que le arras­tra a través de las aguas super­fi­ciales del Mar del Sur de China […]” (cf. Survi­val)

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Anarquía Verde Anti-civilización Civilización Descivilización ecologia Resalvajización Sociedad Tecno-industrial

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