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Las celebridades, sus fundaciones y ONG : mascaras sonrientes de la maquina corporativista
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« Leonardo DiCaprio se convierte en la cara del movimiento anti-carne ».

– Beef Magazine

« M. DiCaprio es una voz creíble en el seno del movimiento medioambientalista y dispone de medios considerables para hacer que este mensaje sea escuchado. Estoy contento que haya elegido poner su voz al servicio de los esfuerzos de la ONU para abogar en favor de medidas urgentes de lucha contra el cambio climatico »

– Ban Ki-moon, secretario general de la ONU

En una reciente tribuna publicada en el sitio del « The Guardian » el 20 de Diciembre del 2016, George Monbiot, medioambientalista británico, emite una crítica de la « cultura de la celebridad », comenzando por la siguiente constatación:

Ahora cuando una estrella de la Tele-realidad se apresta a convertirse en presidente de los Estados Unidos, quizá es tiempo de ponerse de acuerdo sobre el hecho que la cultura de la celebridad no es una diversión sin consecuencias  – ¿que pudiera de hecho tratarse de un componente esencial de los sistemas que gobiernan nuestras vidas?

El acontecimiento de la cultura de la celebridad no surgió de la nada. Fue preparado desde hace mucho tiempo por los publicitarios, los mercadotécnicos y los medios de comunicación. Y tiene una función precisa. Mientras que las corporaciones se vuelven más distantes e impersonales, más dependen de las caras de otras personas para establecer una conexión con sus clientes.

Corporación significa cuerpo; capital significa cabeza. Pero resulta difícil para la gente apegarse a una franquicia homogeneizada propiedad de un fondo de inversión especulativo cuya identidad corporativa es una caja de archivos en Panamá City. Por lo tanto la maquina necesita de una mascara. Esta debe portar el rostro de alguien que vemos tanto como vemos a nuestros vecinos. Es inútil preguntar sobre lo que hace Kim Kardashian para ganarse su vida: su papel es el de existir en nuestras mentes. Jugando al vecino virtual, ella induce un mecanismo de reconocimiento que beneficia al monolito que se esconde detrás de ella esta semana. […]

George continúa en seguida citando ejemplos de celebridades utilizadas para vender productos y describe la importancia creciente de este fenómeno de ingeniería social :

Mientras más anódino y homogeneizado es el producto, más distintiva debe ser la mascara que este debe portar. Es por eso que Iggy Pop fue utilizado para promover seguros de automóviles y Benicio del Toro para vender Heineken. El rol de esa gente es el de sugerir que, detrás del logotipo de la marca, hay algo más excitante que unos muebles de oficina y hojas de calculo. Ellos transfieren su mordacidad a la compañía que representan. Tan pronto como toman el cheque que compra sus identidades, se convierten en algo tan insignificante y fabricado como el producto que promueven.

Las celebridades que vemos con más frecuencia son los productos más lucrativos, exhibidos a través de medios de comunicación cómplices por una industria del marketing cuyo poder e influencia nadie busca verificar. Esta es la razón por la cual hoy los actores y modelos reciben una atención desmesurada, capturando la mayor parte del espacio otrora ocupado por personas con ideas propias : sus competencias solo consisten en canalizar las visiones e intereses de otros individuos.

Una búsqueda en el seno de un banco de datos emprendido por el antropólogo Grant McCracken revela que en los Estados Unidos, entre 1900 y 1910, los actores recibían 17% de la atención cultural acordada a las celebridades : un poco menos que a los físicos, químicos y biólogos, combinados. Los directores cinematográficos recibían 6% y los escritores 11%. Entre 1900 y 1950, los actores tenían 24% de la cobertura mediática, y los escritores el 9%. En el 2010, los actores contabilizaban el 37% (más de 4 veces la atención que recibían los expertos en ciencias naturales), mientras que la proporción destinada a los directores y escritores solo representaba el 3%.

No es necesario leer o ver muchas entrevistas para darse cuenta que las principales cualidades que hoy se buscan en una celebridad son : insipidez, vacuidad y belleza física. Estas pueden ser utilizadas como una pantalla en blanco sobre las que cualquier cosa puede ser proyectada. Con algunas raras excepciones, aquellos que tienen lo menos que decir se les concede el mayor numero de plataformas para expresarlo.[…]

Finalmente, Geroge describe el otro impacto y papel mayor de la « cultura de la celebridad » :

Las celebridades tienen otro rol mayor : el de ser armas de distracción masivas. Las encuestas que anteriormente mencioné revelan que la gente que está más interesadas en la celebridad son los que manos se involucran en política, los menos susceptibles de manifestar y votar. Esto contradice ampliamente la afirmación autojustificativa trasmitida con frecuencia por los medios de comunicación según la cual las celebridades nos conectan con la vida publica. […]

Y concluye que :

Las celebridades quizá pueblan nuestras vidas, pero no son nuestros amigos. Independientemente de las intenciones de aquellos a quienes ellas sirven, las celebridades son las lugartenientes de la explotación. Volteémonos hacia nuestros verdaderos vecinos y demosles la espalda a quienes se hacen pasar insidiosamente por ellos.

Actualmente el papel de la « cultura de la celebridad » en la ingeniería social es efectivamente preponderante. De la fundación Bill & Melinda Gates a la fundación Leonardo DiCaprio, pasando por las fundaciones Rockefeller, Ford, Buffett, y por la fundación Jolie-Pitt (Angelina Jolie y Brad Pitt), son innumerables las personalidades que han establecido organizaciones caritativas. Pero detrás de la mascara filantrópica se esconden las realidades corporativistas descritas por George Monbiot.

Además de los ejemplos que cita George, recordemos que la fundación Bill & Melinda Gates juega un rol de responsable en la toma de decisiones políticas en varios países de África y Asia, donde  promueve la cultura de OGM, influencia el desarrollo de la educación (como en Francia, con la educación numérica y el partenariado entre Microsoft y el ministro de la educación nacional, o en los Estados Unidos, donde la fundación Gates y otras 11 fundaciones mayores, financiaron por un total de 500 millones de dolares al sector de la innovación en la educación en el 2010) y del sector salud.

Entre las numerosas fundaciones de la familia Rockefeller, la Rockefeller Brothers Fund financia igualmente tanto a la ONG medioambientalista internacional 350.org como a la organización política « The Syria Campaign » implicada en el conflicto que devasta actualmente a Siria, siendo esta miembro de la oposición a Bachar el-Assad, y como apoyo, o sea de los « rebeldes moderados » que son Al-Qaida y sus diversos brazos.

La ONG Avaaz, muy a la moda hoy en la web, fue financiada por George Soros, un multimillonario estadounidense, especulador sin par, que invierte en todo lo que pueda generarle dinero, favorizando de este modo, el buen funcionamiento del sistema económico mundial y la destrucción del planeta que ello engendra automáticamente. Y no obstante Avaaz intenta actualmente pretender ser « independiente », lo que corresponde a una burda pero útil mentira para su proyecto político el cual debe pasar como desinteresado.

La autora y activista hindú Arundhati Roy consagra una buena parte de su obra a la critica de las fundaciones filatrópicas y ONG. En ese sentido, hemos traducido un  extracto de su ultimo libro (en frances).

Antes de centrar nuestra atención en el caso de Leonardo DiCaprio, filántropo ultra-mediatizado y nueva mascota planetaria de los diversos dominios que promueven el cambio mediante el consumo — debido a que promueve la reducción en la ingesta de carne y todos los demás aspectos del « desarrollo sustentable » (nueva apelación para « el desarrollo » a secas), como el apoyo a las energías « renovables » (otra nueva apelación para las « ilusiones verdes ») —, un recordatorio histórico y contextual importante compuesto de extractos obtenidos del libro « Capitalisme and conservation » (Dan Brockington, 2011) :

Cover art

La relación estrecha entre capitalismo y la conservación no tiene nada de nuevo. La conservación neoliberal no es más que la última fase de una larga y fructuosa relación entre el capitalismo y la conservación. Las élites ricas hacen la promoción de la conservación de tal o tal especie en particular por su propio placer y disfrute desde mucho antes del advenimiento del capitalismo ; las élites capitalistas simplemente han adoptado esas mismas prerrogativas. Los intereses capitalistas han apoyado ampliamente la creación de los primeros parques nacionales en América del Norte, así como la creación de las primera ONG de conservación de la naturaleza. De hecho, lo que es extraordinario con respecto a las ONG medioambientalistas de los años 1960 y 1970, es que hayan tomado un giro anticapitalista. El espíritu de Edward Abbey y de su grupo que sirvió como llave de ajuste es la excepción, no lo regla. […]

Uno de los temas centrales de esta colección es que la conservación ha resultado ser crucial para el crecimiento del capitalismo y su reproducción.[…] Como observaron Igoe y sus colegas (en este volumen), mientras que los ecologistas marxistas predecían obstáculos medioambientales que amenazarían la prosperidad del capitalismo, estos mismos obstáculos son el objeto de nuevas formas de acumulación. El consumismo prospera gracias a la escasez, la ansiedad y el miedo (que crean la demanda), de este modo, tal vez el auge del capitalismo de la conservación, que utiliza esos mismos medios, no debería ser una sorpresa. […]

La denuncia de este problema es una de las principales realizaciones del ensayo de Igoe y de sus colegas. A partir de Sklair y otros, ellos exponen la existencia de intereses de « conservación mainstream [dominante] » hegemónicos, compuestos de una alianza de intereses de ONG, corporaciones, filántropos u organizaciones filantrópicas. La « conservación mainstream » propone soluciones a los problemas medioambientales que dependen de un consumo y de una producción de mercancías en aumento, particularmente de servicios acosistémicos recientemente mercantilizados. Estos conceptos son propagados por medio de una colección de producciones mediáticas y de publicidades espectaculares que se refuerzan mutuamente, y a través de Internet. La potencia de estas producciones no depende de su fortaleza,  de su lógica o de su rigor, sino más bien del hecho que estas son presentadas y consumidas en el seno de las sociedades dominadas por el espectáculo. O sea, de las sociedades donde la representación, la conexión a los lugares, a la gente y a las causas son, desde hace mucho tiempo, arbitradas por la mediación de imágenes-mercancías. Mediante su consumo, las personas tienen « la ilusión romántica de que están salvando el mundo de forma aventurera », mientras que los deletéreos impactos de este consumismo, y del estilo de vida que requiere, son cuidadosamente ocultados.

Atrayendo la atención de los consumidores hacia los lugares exóticos, las producciones espectaculares disimulan las conexiones inmediatas y complejas entre la vida cotidiana de la gente y los problemas medioambientales, sugiriendo al mismo tiempo que las soluciones a tales problemas dependen, para comenzar, del consumo de la clase de productos que los generaron (pág. 504).

[…] Igoe hace hincapié en que el consumo ético depende del flujo de imágenes de las que pensamos que encarnan la ética. Y sin embargo, su validez y su potencial de divulgación requieren de un cierto nivel de ignorancia y de prejuicios por parte de los consumidores a quienes se dirigen. El consumo ético frecuentemente ignora los contextos medioambientales y sociales más vastos en el seno de los que opera. Este funda su pretensión ética sobre la ocultación de diversos aspectos de la producción y del consumo de sus mercancías. […] Existe, no obstante, otro efecto más insidioso que Carrier destaca. El consumo ético se basa en una creencia subyacente, reforzada en cada compra, según la cual « las opciones de consumo personal son un medio apropiado y eficaz para corregir los perjuicios generados por el sistema de producción capitalista ».

[…] Los conservacionistas de primer plano, los dirigentes corpotativistas y las celebridades, difunden este mensaje al gran publico : el capitalismo es la clave de nuestro futuro ecológico, y el desarrollo sustentable nos ayudará a poner un alto a la crisis financiera actual.

[…] En octubre del 2009, el Wildlife Conservation Network (Red de Conservación de la Vida Silvestre, en español) organizó su exposición anual, la « Wildlife Conservation Expo » en San Francisco. Calificada de « primer evento de conservación de la fauna silvestre en la bahía de San Francisco », la primatologa Jane Goodall fue la oradora principal. Los visitantes tenían una oportunidad para poder aprender más a cerca del trabajo de conservación local e internacional. Al día siguiente, una fiesta de jardín, donde habían felinos presentes, con bufete, venta de objetos de arte, y otras diversiones que ofrecían la oportunidad de encontrarse con grandes conservacionistas de forma más exhaustiva, ya que la entrada costaba 1000$ por persona. Los eventos anteriores (en el 2006) consistían en cenas de celebración durante los cuales los invitados podían, por un billete individual de entre 1500$ y 10.000$ por mesa de ocho personas, volverse « patrocinadores mundiales » beneficiando del privilegio de encontrar algunos de los conservacionistas cuyo trabajo era celebre, durante una recepción VIP previa a la cena.

El Wildlife Conservation Network está bien integrado. Su consejo administrativo y sus asesores son ricos filántropos que han hecho fortuna en las industrias de la alta-tecnología (high-tech) o de los programas informáticos de la Bahía de San Francisco. Estos individuos, calificados de « empresarios de la conservación » o de « héroes de la conservación », tienden a poseer su propia organización caritativa que entonces es apoyada por el Wildlife Conservation Network. La característica del Wildlife Conservation Network, con respecto al publico y las causas retenidas por igual, es que ofrece una oportunidad de encontrar personalmente a conservacionistas importantes durante las reuniones exclusivas para la colecta de fondos. Todos los sitios patrocinados para el trabajo de conservación están situados en el extranjero, en lugares exóticos, en América del Sur, África y Asia. Adicionalmente, claro, del shopping, de la diversión y de la variedad mostrada que vuelve tan atractivo el rescate de la naturaleza, el Wildlife Conservation Network permite a sus miembros de conectarse con y apoyar, a lugares lejanos por medio de la personalidad del conservacionista celebre.

Leonardo DiCaprio es un buen ejemplo de esos ricos filtántropos asociados al Wildlife Conservation Network, al cual el envía regularmente dinero a través de su fundación que de esta forma apoya a diferentes proyectos de conservación capitalista. Un ejemplo entre muchos : Leonardo DiCaprio financia el Maasai Wilderness Conservation Trust (MWCT),una organización cuyo objetivo es la protección de los magníficos animales que pueblan (todavía) las tierras de los últimos Maasai (o Masáis), pero no por los mismos Maasai, aunque la inversa sea proclamada. Esta organización apunta, por otro lado, la impartición de una educación cada vez más occidental (el objetivo es una incorporación en el seno de la sociedad industrial) a los jóvenes Maasai. Se puede leer en su sitio que : « El MWCT, en asociación con el ministerio de educación , se propone mejorar las tasas de matriculación, fidelización, desempeño y de transición, así como de asegurar la continuidad de ciertos aspectos de la cultura Maasai al mimo tiempo que infundiendo una conciencia de la necesidad de la conservación medioambiental ». Los problemas con los locales son frecuentes, algunos Maasai estan de hecho en conflicto con los organismos de conservación, ya que afirman ser ellos los mejor situados para preservar la fauna salvaje. El paternalismo de las organizaciones de conservación financiados por ricos filántropos capitalistas que hicieron fortuna gracias a la sociedad que está precipitando a los animales salvajes que trata de salvar hacia la extinción, es un estupefaciente. El carácter esquizofrenico e insustentable de las practicas establecidas por esos « filántropos », que por un lado financian la destrucción del mundo y por el otro se preocupan de preservar a los animales que estas ponen en peligro, es patológico.

La conservación en África y en otros lugares, como lo destacan los autores del libro « Capitalisme and conservation », Dan Brockington y Rosaleen Duffy, se ha efectivamente desarrollado como producto directo del capitalismo y hoy, del neoliberalismo. Un siglo de esta de clase de conservación, financiada por el gran capital, que financia paralelamente el desarrollo industrial del mundo, a diestra y siniestra, ha producido los resultados que conocemos, con las jirafas de ahora en adelante amenazadas de extinción, como los elefantes y los leopardos (y muchos otros).

Aparte de estos programas de educación y de conservación, el MWCT también presenta un programa de ecoturismo que consiste en un ecolodge (« eco-refugio ») de lujo,donde los utra-ricos pueden venir y disfrutar de los últimos animales salvajes del mundo. Encontramos aquí la noción de « Last Chance Tourism » (« Turismo de la última oportunidad »), que sirve para describir un tipo de turismo donde la rareza de ciertas especies, de ciertos ecosistemas o de ciertos paisajes amplifica su atractividad.

Vacaciones para ultra-ricos, en un lugar que ellos, sobretodo, también preservan (¿particularmente? ¿exclusivamente?) para su deleite. Este es un alojo de ecoturismo de lujo de « Campi ya Kanzi », iniciativa del MWCT. ¡Los empleados de este hotel 5 estrellas representan el 95% de los Maasai!

Como la mayoría de los « filántropos » utra-ricos, cuando Leonardo DiCaprio se dirige a las multitudes y les habla de ecología, es para mitigar la amenaza del calentamiento global y por lo tanto impulsar el desarrollo de la industria de las energías dichas « renovables » y otras medidas del desarrollo « sustentable ». No se hace hincapié en ningún otro problema ecológico, entre la miriada de problemas que engendra la civilización industrial (deforestación, crecimiento urbano incontrolado, agricultura, etc.) y de los cuales algunos son mucho más urgentes y fundamentales que el calentamiento global (que no es más que el efecto secundario de un estilo de vida ya enormemente nocivo) ; y ninguna medida anti-capitalista o anti-desarrollista es contemplada ni considerada como posibilidad. Reflexionemos sobre ello. Ellos, que son los más privilegiados, no van a fomentar medidas cuyos efectos condujeran a hacerles perder tales privilegios, o los de la gente de su clase.

El calentamiento climático dista mucho de ser la primera amenaza para las especies vivientes.

En su último filme de propaganda « sustentable », intitulado « Antes que sea Tarde » (para leer nuestra critica (en francés, sobre este haz clic aquí), se deshizo totalmente de la idea de que fuese posible intentar que al menos los estadounidenses renuncien a su confort e impulsó de igual manera a todos los habitantes del mundo a alcanzar el nivel de confort y de consumo del europeo promedio (o del estadounidense promedio). Al mismo tiempo que desarrollando las energías « limpias », desde luego, entre otras medidas de distracción. Se trata de la formula perfecta para terminar de desregular totalmente el clima, de precipitar un numero incalculable de especies hacia la extinción, de terminar de contaminar, degradar y sobre-explotar hasta el punto de irreversibilidad (a menos que ya haya sido quebrantado). En menos de 70 años de industrialismo, el mundo desarrollado o en vías de desarrollo, logró destruir cerca del 60% de los vertebrados, volvió el aire cancerígeno y contaminó con sus productos tóxicos a todos los cursos de agua del planeta (entre otros logros ecológicos). El estilo de vida confortable y altamente tecnológico del europeo (o el estadounidense) promedio es flagrante y ampliamente insustentable para el planeta, incitar al mundo entero a adoptarlo, es una forma de suicidio.

Recordemos aquí lo que muy pocos parecen comprender : todas las producciones de energías dichas « limpias » (« renovables » o « verdes »), todas las producciones de energías provenientes del sector nuclear o de los combustibles fósiles, todas las producciones de objetos electrónicos, plásticos, metálicos, metaloplasticos, toda « la producción masiva de objetos inútiles que deben ser remplazados lo mas rápido posible para echar a andar a la maquina, los cuales incluyen a los televisores plasma, los scooters eléctricos, las computadoras última generación, los automóviles climatizados con equipo electrónico de abordo que permite masturbarse sin pausa, las vacaciones en la montaña y en Bali, el avión para ir a orinar sobre el atlántico, los mega-auriculares para destrozarse las orejas, la sabrosa comida industrial, etc. » (Nicolino), dependen de infraestructura industrial (calles, autopistas, edificios, redes ferroviarias, etc.), las practicas extractivistas (industria minera) y de explotación de recursos, son anti-ecológicas.

De esta forma, además de no ser ecológica, la industria de las energías renovables sirve para alimentar en electricidad a una economía industrial, esta misma enteramente perjudicial.

La industria de paneles solares requiere de múltiples materiales los cuales fueron enumerados en abril del 2016 por el sitio « Resource Investor », de los cuales, entre otros : el arsénico (semi-conductor), el aluminio, el boro (semi-conductor), el cadmio (utilizado en algunos tipos de celdas fotovoltaicas), el cobre (cableado y algunos tipos de celdas fotovoltaicas), el galio, el indio (utilizado en las celdas fotovoltaicas), el hierro (acero), el molibdeno (celdas fotovoltaicas), el fósforo, el selenio, el silicio, la plata, el telurio, y el titanio. La mina que se muestra en la imagen anterior (entre otras) produce cadmio y plata. Poco importa el tipo de panel solar que usted imagine, tendrá que hacer uso de metales y otros recursos en cantidades industriales. Y es esto mismo lo que garantiza el carácter anti-ecológico de la industria de las energías renovables así como de todas las industrias.

La cultura de la celebridad, que encarna a la sociedad del espectáculo en su aspecto más grotesco, sirve solo para someter a las poblaciones a las voluntades de las corporaciones y de los aristócratas de nuestro tiempo, para preparar el terreno para todo aquello que cuentan emprender y simultáneamente dar engañosamente la impresión que los problemas urgentes que conocemos serán resueltos. Igualmente cabe destacar que la cultura de la celebridad es a su vez un atributo de las culturas aristócratas de otras época. En un artículo intitulado « Célébrité, gloire, renommée : Introduction à l’étude historique du fait ‘d’être connu de ceux que l’on ne connaît pas’ » (« Celebridad, gloria, renombre : Introducción al estudio histórico del hecho de ‘ser conocido por aquellos a quienes no conocemos’ »), Myriam Juan et Nicolas Picard escriben :

Llamemosla celebridad, gloria o renombre, al fenomeno que consiste, según la palabra del moralista Nicolas de Chamfort, en « ser conocido por aquellos que no conocemos » se remite a una realidad que ha atravesado los siglos bajo diferentes formas. Sin embargo a primera vista, el periodo actual parece caracterizarse por una inflación del interés portado, tanto a las personas célebres como al fenómeno mismo de la celebridad. El cambio sería, a la vez, de orden cuantitativo y cualitativo, con la multiplicación de figuras cuya notoriedad parece provenir mayormente de su presencia en los medios de comunicación que de su actividad propia. Más inmediata pero también más efímera, la celebridad es una verdadera obsesión de nuestros contemporáneos. […] Bajo ciertos aspectos, esta distracción se asemeja a los fenómenos religiosos : criaturas excepcionales que evolucionan por encima de la masa y envueltas de un conjunto de representaciones, las personas celebres son parecidas a las divinidades.

Elitista y extenuante, se trata de una forma de ingeniería social, al igual que la educación nacional obligatoria y la propaganda mediática. Como estas, la cultura de la celebridad es un perjuicio del cual tenemos que deshacernos.

Colectivo Le Partage

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